según informes de seguridad de rabat
Marruecos vigilaba desde 2021 las convocatorias para asaltar Ceuta y conocía la movilización antes de la invasión
Marruecos vigilaba desde 2021 las convocatorias para asaltar Ceuta y conocía la movilización antes de la invasión
Asentamientos de inmigrantes ilegales en la playa del Trampolín.
Por LGI
8 de septiembre de 2026

Marruecos llevaba al menos cinco años vigilando las redes sociales utilizadas para organizar entradas masivas en Ceuta y disponía de capacidad acreditada para detectar a sus promotores antes de que las movilizaciones llegaran a la frontera. Los documentos de los propios servicios de seguridad de Rabat, unidos a las comunicaciones de agentes marroquíes interceptadas por la inteligencia militar española días antes del 30 y 31 de julio, cuestionan que la invasión de Ceuta pudiera coger por sorpresa al aparato de seguridad del reino alauí.

Así lo sostiene el analista de inteligencia José María Gil Garre en el informe «Ceuta 2026. Marruecos, acciones compatibles con guerra híbrida», al que ha tenido acceso The Objective. El estudio reconstruye la evolución de la vigilancia marroquí sobre las convocatorias digitales desde 2021 y concluye que Rabat tenía «capacidad institucional acreditada para identificar, investigar y neutralizar las dinámicas digitales asociadas a la movilización migratoria colectiva».

Los datos recopilados resultan especialmente relevantes por la magnitud de esa capacidad. Sólo en 2024, Marruecos aseguró haber desmantelado 123 redes criminales, detenido a 425 organizadores e intermediarios, interceptado a 32.449 candidatos a entrar en Ceuta e identificado a 65 instigadores.

No se trataba, además, de una vigilancia genérica de la inmigración ilegal. Los servicios marroquíes llevaban años siguiendo específicamente las convocatorias difundidas a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería para concentrar personas en el eje Fnideq —Castillejos— y Ceuta, precisamente el mecanismo empleado para movilizar a miles de personas antes de la crisis de finales de julio.

Rabat ya rastreaba las convocatorias en 2021

En septiembre de 2021, la Dirección General de la Seguridad Nacional (DGSN) marroquí informó de que sus servicios de vigilancia informática habían localizado mensajes en redes sociales y aplicaciones de mensajería que animaban a entrar ilegalmente en España. Aquella detección provocó, según la documentación recogida por Gil Garre, un refuerzo policial a lo largo del litoral que conduce hasta Castillejos.

La vigilancia continuó. En 2022, la DGSN documentó centenares de contenidos de este tipo detectados por sus agentes. Un año después volvió a informar de resultados similares en el espacio comprendido entre Bab Sebta y Castillejos, esta vez con participación también de la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST).

El salto cualitativo llegó en 2024. El 31 de agosto de aquel año, DGSN y DGST detectaron publicaciones relacionadas con la preparación de un salto en el eje Fnideq-Ceuta. Apenas unos días después, entre el 9 y el 11 de septiembre, los servicios marroquíes localizaron otra convocatoria digital que fijaba un asalto colectivo para el 15 de septiembre.

Las investigaciones permitieron además identificar a personas implicadas en aquellas convocatorias. Es decir, Marruecos había demostrado dos años antes de la invasión de este verano que podía detectar no sólo una concentración física en las inmediaciones de Ceuta, sino también su preparación en internet.

Ese mismo año, Rabat amplió el seguimiento a TikTok ante la aparición de los denominados «harragas» en la plataforma. En diciembre de 2024, la propia DGSN llegó a considerar la utilización de redes sociales para promover migraciones colectivas como un «nuevo modo operativo criminal».

Las comunicaciones interceptadas antes de la invasión

Esa trayectoria adquiere otra dimensión al cruzarla con la información obtenida por las Fuerzas Armadas españolas antes de la entrada masiva de finales de julio.

Una nota de inteligencia elaborada por el Regimiento de Guerra Electrónica 32 (REW-32), con base en Sevilla, recogió comunicaciones interceptadas entre agentes marroquíes desplegados en la frontera y sus superiores. En ellas se advertía, días antes de los acontecimientos, de que iba a producirse una «entrada masiva a Ceuta», «sobre todo la noche y el día de la Fiesta del Trono».

La advertencia coincide con lo que terminó sucediendo el 30 y 31 de julio y refuerza la tesis de que las autoridades marroquíes disponían de información sobre la movilización antes de que ésta alcanzara su máxima intensidad.

Gil Garre sostiene por ello que la capacidad demostrada desde 2024 prueba que «el aparato marroquí no se limita a observar el fenómeno migratorio cuando este se manifiesta físicamente en la frontera; dispone de capacidad para penetrar analíticamente en su fase digital previa».

Las señales se acumularon durante más de dos semanas

La cronología de julio añade nuevos interrogantes sobre una eventual falta de conocimiento por parte de Rabat. Las señales comenzaron mucho antes de las jornadas críticas.

El 13 de julio, la Marina Real intervino ante un grupo de unas 50 personas que trataban de alcanzar Ceuta a nado. Dos días después se registraron nuevos intentos y algunos consiguieron alcanzar territorio español. Las tentativas continuaron hasta el día 27 mientras aumentaba progresivamente el número de personas que llegaba hasta Castillejos.

El 28 de julio, la propia prensa marroquí describía ya una situación excepcional y daba cuenta de intentos colectivos sin precedentes, así como de concentraciones de jóvenes, menores y familias en la zona fronteriza. El día 30, la movilización adquirió una dimensión masiva. El 31, las autoridades marroquíes reforzaron finalmente el dispositivo fronterizo y participaron en los retornos.

«Existían señales, existía conocimiento operativo, existía capacidad y existía intervención. Y, pese a todo ello, se produjo una crisis de una dimensión extraordinaria», concluye Gil Garre.

El precedente de 2021

Sobre toda esta secuencia planea además el antecedente de mayo de 2021, cuando miles de personas cruzaron ilegalmente la frontera de Ceuta ante la pasividad de las fuerzas marroquíes. Aquella crisis se produjo en plena tensión diplomática entre Madrid y Rabat por la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali.

Para el autor del informe, aquel episodio permitió a Marruecos comprobar directamente las consecuencias que podía provocar una alteración súbita de la presión migratoria sobre la ciudad autónoma. «A partir de aquel episodio, Marruecos conocía empíricamente el efecto que una alteración significativa de la presión migratoria podía ejercer sobre España», señala.

Los documentos recopilados desde entonces muestran que Rabat reforzó precisamente su capacidad para anticiparse a este tipo de movilizaciones. En 2024 presumía de decenas de miles de interceptaciones y de la identificación de quienes promovían convocatorias en internet. En julio de 2026, además, sus propios agentes hablaban antes de los hechos de una futura «entrada masiva a Ceuta».

La cuestión que deja abierta el informe ya no es, por tanto, si Marruecos disponía de medios para detectar lo que se estaba preparando. Sus propios documentos acreditan que los tenía y que los había utilizado durante años. El interrogante es por qué, pese a ese conocimiento y a las señales acumuladas durante julio, la movilización terminó desembocando en una entrada masiva en territorio español.

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