
El régimen de Mohamed VI ha reaccionado a la visita del rey Felipe VI a Ceuta más de dos meses después de la invasión de finales de julio con una oleada de críticas que califican el desplazamiento como una provocación y un acto colonial. La visita de Felipe VI y Letizia —la primera de un monarca español a las ciudades autónomas desde 2007 y la primera de Felipe VI desde su proclamación— llega en un contexto de tensiones tras la entrada masiva de decenas de miles de personas desde Marruecos los días 30 y 31 de julio.
La Fundación Fqih Tetuani (Fondation Fkih Titouani), entidad cultural y de debate con sede en Salé, ha emitido una de las primeras condenas. Califica la visita de «provocación a los sentimientos marroquíes» y de «exhibición de superioridad colonial». La fundación reivindica Ceuta y Melilla como parte de la identidad histórica de Marruecos y advierte de que el viaje podría perjudicar las relaciones entre Rabat y Madrid.
Por su parte, el partido marroquí Vía Democrática Obrera (Annahj Addimocrati) ha publicado un duro comunicado en el que tacha la visita de «acto colonial» destinado a consolidar lo que considera la «ocupación española» de ambas ciudades.
En el plano mediático, el digital marroquí Tanja7 ha publicado un artículo titulado «Visita de Felipe VI, ¿Seguirán Ceuta y Melilla siendo españolas dentro de 20 años?». El texto recoge una encuesta según la cual el 58% de los españoles teme un conflicto armado con Marruecos durante la próxima década, y sitúa la visita en un contexto de reivindicación de soberanía y dudas sobre el futuro de los enclaves.
Estas reacciones se producen el mismo día en que los Reyes inician su agenda en Ceuta, con actos institucionales, visitas a centros educativos y un homenaje en el cementerio de Sidi Embarek a las víctimas de la invasión migratoria de julio. Marruecos mantiene desde hace décadas su reivindicación sobre Ceuta y Melilla, y la visita real de 2007 ya provocó fricciones diplomáticas. Las declaraciones de fundaciones, partidos y medios marroquíes refuerzan el mensaje de rechazo a cualquier gesto que consolide la presencia española en el norte de África.