Miles de inmigrantes ilegales permanecen en las calles
Militares en supermercados, comerciantes atemorizados, agresiones sexuales… los hechos que desmontan la «normalidad» de Marlaska en Ceuta
Militares en supermercados, comerciantes atemorizados, agresiones sexuales… los hechos que desmontan la «normalidad» de Marlaska en Ceuta
Grupos de menas frente a una comisaría en Ceuta.
Por LGI
11 de agosto de 2026

Ceuta continúa lejos de recuperar la normalidad doce días después de la invasión del pasado 30 de julio. El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, elevó este lunes a 80.000 el número de inmigrantes ilegales que llegaron desde Marruecos y reconoció que la ciudad autónoma sufrió una «emergencia tremenda» cuyas consecuencias todavía persisten.

Torres hizo estas declaraciones después de reunirse con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y aseguró que el Gobierno «sigue trabajando» para restablecer «la normalidad en las calles». Sin embargo, la situación descrita por vecinos, comerciantes y autoridades contradice el relato con el que el Ejecutivo trató de rebajar desde el primer momento la gravedad de la invasión.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, habló de «normalidad» poco después de producirse la entrada masiva y llegó a elogiar la actuación de Marruecos. Mientras tanto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, permanecía de vacaciones en el Palacio de La Mareta, en Lanzarote, sin realizar menciones públicas a lo ocurrido en Ceuta y compartiendo recomendaciones de libros y canciones en sus redes sociales.

Miles de inmigrantes permanecen en las calles

La excepcionalidad resulta visible desde los ferris que conectan Algeciras con Ceuta. Según ha constatado El Debate, numerosos grupos de inmigrantes ilegales recorren tanto las zonas próximas a la frontera como las calles del centro.

El propio Juan Jesús Vivas estimó que entre 8.000 y 11.000 personas continuaban en la ciudad autónoma. Los grupos se concentran en puntos como el paseo del Revellín, la principal calle comercial de Ceuta, y la plaza de la Constitución.

La imagen se hace más evidente los domingos, cuando buena parte de los establecimientos permanece cerrada y desaparecen de esas calles muchas familias y viandantes. Los inmigrantes se desplazan entonces hacia plazas, parques y otras zonas con sombra del centro de la ciudad.

Los comerciantes denuncian miedo e incidentes

Los trabajadores de los negocios cercanos al puerto aseguran que la situación ha empeorado con el paso de los días. Empleados aseguran que el «miedo» continúa y que los trabajadores han tenido que asumir también funciones de vigilancia.

Menores hacinados y violaciones bajo investigación

La llegada de miles de menores ha desbordado también los procedimientos de acogida. Numerosos menores permanecen en dependencias de la Policía Nacional a la espera de completar los trámites de extranjería, entrar en un centro y conocer si serán trasladados a la península.

Las autoridades investigan, además, varias denuncias por violaciones sufridas por niñas y atribuidas a otros inmigrantes llegados durante la invasión.

La presencia de efectivos del Ejército y de la Policía Nacional en las puertas de supermercados para impedir saqueos constituye otra muestra del deterioro de la situación. La Guardia Civil también vigila determinados hoteles, mientras los establecimientos tratan de mantener su actividad bajo unas condiciones excepcionales.

Miles de ceutíes exigen la dimisión de Sánchez

La indignación desembocó este domingo en una multitudinaria concentración en la plaza de la Constitución. La movilización fue convocada por colectivos de las comunidades cristiana, musulmana, judía e hindú bajo el lema «Basta ya. Ceuta no se vende».

Miles de vecinos acudieron con banderas de España y de Ceuta para reclamar el blindaje de la frontera y defender la españolidad de la ciudad autónoma. Los asistentes exigieron seguridad para garantizar la convivencia y corearon de forma reiterada «Sánchez dimisión».

La protesta reflejó el rechazo de los ceutíes a la gestión del Gobierno y a su intento de presentar como normal una ciudad con miles de inmigrantes ilegales en las calles, fuerzas militares desplegadas y negocios sometidos a una creciente presión.

La invasión golpea a los negocios de Ceuta

A la emergencia humana y de seguridad se suma el impacto económico. Numerosos establecimientos tuvieron que cerrar durante las primeras jornadas de la invasión y todavía sufren el descenso de clientes.

El miedo ha reducido la afluencia a comercios y mercados, mientras bares y restaurantes han rebajado sus pedidos ante la caída de la actividad. La suspensión de la Feria de Ceuta ha agravado las pérdidas para empresarios y trabajadores que esperaban esos días para elevar su facturación.

Doce días después de la entrada de 80.000 inmigrantes ilegales, Ceuta continúa soportando las consecuencias de una invasión que el Gobierno trató de minimizar desde el principio. La realidad en las calles —con miles de personas sin alojar, comerciantes atemorizados, menores pendientes de acogida y efectivos militares protegiendo supermercados— desmiente la «normalidad» proclamada por Marlaska.

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