La invasión registrada en Ceuta el pasado 30 de julio mantuvo durante horas a los militares destinados en la ciudad autónoma preparados en sus cuarteles y a la espera de una orden que no llegó hasta última hora de la tarde, según ha adelantado Antena 3 Noticias.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ofreció al titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, la participación de las Fuerzas Armadas cuando la entrada masiva de inmigrantes ya había desbordado la frontera, de acuerdo con estas informaciones.
El despliegue militar no fue autorizado hasta aproximadamente las 20:30 horas, más de doce horas después del comienzo de las entradas masivas. Para entonces, los efectivos llevaban alrededor de diez horas preparados para intervenir.
Durante aquella jornada se produjeron al menos dos conversaciones entre Robles y Marlaska. En la primera, la ministra habría planteado activar a las Fuerzas Armadas para apoyar la respuesta ante la situación fronteriza, aunque la propuesta no habría recibido inicialmente el visto bueno del ministro del Interior.
No fue hasta después de las 20:30 horas cuando se dio la orden a la Comandancia General de Ceuta para activar el despliegue. Los primeros militares salieron del acuartelamiento García Aldave, entre ellos efectivos de La Legión.
La movilización tuvo un alcance limitado respecto a los efectivos disponibles en la ciudad. De los aproximadamente 3.000 militares destinados habitualmente en Ceuta, se activó un grupo táctico integrado por unos 250 efectivos, según las fuentes citadas.
La misión encomendada a los militares tampoco consistió en impedir directamente las entradas. Los efectivos fueron destinados a patrullar las calles y prestar apoyo dentro de las funciones que les fueron asignadas, sin recibir instrucciones para detener a quienes cruzaban la frontera ni para expulsarlos.
La actuación contrasta con la respuesta adoptada durante la avalancha de mayo de 2021, cuando el Ejército fue desplegado con rapidez para impedir nuevas entradas y apoyar el control de las personas que ya habían accedido a territorio español.
En aquella ocasión también se emplearon medios militares en la zona fronteriza y en las inmediaciones de la playa del Tarajal para contener la llegada de personas procedentes de Marruecos.
Las circunstancias de ambas crisis fueron, no obstante, diferentes. En 2021 no constaban los avisos previos sobre la situación en Ceuta que posteriormente han trascendido en relación con los acontecimientos de este año.
Robles ha defendido que los servicios de inteligencia realizaron su trabajo y que existieron advertencias sobre la situación en la ciudad autónoma. Esta versión ha contrastado con la posición expresada por Marlaska, quien ha sostenido que no existía ningún informe que permitiera anticipar una entrada de la magnitud finalmente registrada.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reconoció posteriormente que la Gendarmería marroquí permitió durante unas diez horas el cruce hacia Ceuta, aunque rechazó que existieran pruebas de que Marruecos hubiera planificado o ejecutado el asalto.