«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Tras el caos provocado por inmigrantes magrebíes en Torre Pacheco (Murcia)

Moncloa e Interior organizan y coordinan junto a sus terminales mediáticas una campaña para criminalizar a VOX y pedir su ilegalización

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el de Presidencia, Félix Bolaños. Europa Press

El Gobierno de Pedro Sánchez ha responsabilizado a VOX del caos en Torre Pacheco (Murcia) provocado por inmigrantes magrebíes. Lo hizo el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que dijo que es «culpa de VOX y culpa de los discursos como los de VOX», y la portavoz del Ejecutivo, Pilar Alegría, que acusó este martes a la formación de «chapotear diariamente» en el «odio al inmigrante».

Las terminales mediáticas del Ejecutivo han seguido la campaña para criminalizar a la tercera fuerza política de España. Así, El País en su editorial de este martes afirmó que «a avivar el discurso anti-inmigración ha contribuido sin ningún género de dudas VOX» y que «lo que demuestran los sucesos de Torre Pacheco es que la extrema derecha española (sic) —incluyendo a VOX, un partido que en Murcia ha tenido responsabilidades de Gobierno— está fomentando el odio a los inmigrantes para capitalizarlo políticamente». Y añadió: «Corresponde a las autoridades frenar esta deriva, vigilar potenciales disturbios y responder a sus organizadores con todo el peso de la ley».

En TVE, en el programa ‘Malas Lenguas’, el periodista izquierdista Jesús Cintora apareció con un bate de béisbol. Y en La Sexta, por su parte, pusieron una captura del presidente de VOX, Santiago Abascal, con el rótulo «llamamiento a la ‘cacería'» —con la palabra ‘cacería’ entre comillas, cuando nunca lo mencionó—. En uno de los programas, Pilar Velasco acusó falsamente a VOX de alentar a la población a salir a «cazar inmigrantes», y el periodista y escritor Ignacio Cembrero aseguró que dirigentes de VOX «han creado un caldo de cultivo para que después se produzcan estas manifestaciones que con xenófobas y racistas».

El socio de Gobierno de Pedro Sánchez, Sumar, fue más allá y —repitiendo la estrategia en Alemania contra la formación de derecha soberanista AfD— ya pidió la ilegalización de VOX. Así, el diputado Alberto Ibáñez, que pertenece a Compromís, abogó por afrontar un debate «sereno pero rápido sobre la ilegalización» del partido.

Mientras, la formación liderada por Santiago Abascal —imparable en los sondeos— defiende que se pregunte a los españoles en referéndum si quieren inmigrantes ilegales en sus barrios, y continúa exigiendo las deportaciones de quienes entren ilegalmente en suelo español y la deportación de los legales que cometan delitos. En este sentido, insiste en señalar al bipartidismo PP-PSOE como responsable de una política migratoria «suicida para nuestro pueblo», y que «trae inseguridad, degradación de los barrios, de los servicios sociales y de la atención sanitaria». «La culpa es de los que acuerdan abrir las fronteras, del PP y del PSOE, que votan juntos la regularización masiva de inmigrantes ilegales y que blanquean el tráfico de personas», afirmó la portavoz de VOX en el Congreso, Pepa Millán.

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