Defensa ha comenzado a dotar con esprays de gas pimienta a parte de los militares desplegados en Ceuta como nuevo medio de autodefensa ante agresiones, resistencias violentas y situaciones que puedan poner en riesgo a los efectivos o el cumplimiento de sus misiones, según avanza El Español.
La medida se produce después de que el Ejército autorizara a comienzos de septiembre el uso de armas de fuego en legítima defensa, aunque con un modelo de patrulla en el que inicialmente sólo uno de cada cuatro o cinco militares portaba un arma cargada con munición real. Defensa incorpora ahora aerosoles de gas pimienta como recurso adicional para las unidades que realizan labores de vigilancia.
La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) cuestiona, sin embargo, el modelo elegido por Defensa y considera que la distribución de los aerosoles no resuelve las dudas planteadas por los militares sobre su seguridad durante las patrullas.
Su portavoz, Marco Antonio Gómez, explica que la orden de portar los esprays se transmitió el pasado miércoles y que comenzó entonces su distribución. Según ATME, durante los primeros días surgieron numerosas dudas porque las instrucciones escritas sobre su empleo no llegaron inicialmente a todos los efectivos.
La documentación establece que el aerosol sólo puede utilizarse una vez que las instrucciones hayan sido transmitidas al personal que, por su puesto táctico y las misiones asignadas, deba portar este material. Los militares reciben instrucciones específicas sobre el uso del dispositivo, según el documento que regula su utilización.
Los esprays no se entregan individualmente a todos los soldados desplegados. Su utilización queda reservada principalmente al personal de patrullas y a quienes permanecen de servicio en puestos fijos, como accesos a instalaciones. ATME asegura además que los dispositivos pueden ir pasando de unos militares a otros durante los relevos.
El modelo autorizado corresponde al Fitodefensa A-50, un aerosol presurizado de 30 mililitros con oleorresina de Capsicum al 5 por ciento. Su alcance eficaz es de unos cuatro metros y permite aproximadamente seis descargas de un segundo.
Las instrucciones autorizan su utilización ante conductas agresivas, acciones violentas o resistencias que pongan en riesgo a los militares o impidan el cumplimiento de la misión. También contempla su empleo para proteger bienes nacionales, instalaciones, propiedades de la fuerza y determinados servicios esenciales.
El uso debe ajustarse a los principios de legítima defensa, necesidad y proporcionalidad y tiene como finalidad hacer cesar la agresión o neutralizar al agresor. El aerosol se utilizará ante agresiones violentas y dentro de una aplicación progresiva de los medios disponibles.
El documento advierte de posibles irritaciones cutáneas y oculares y de afecciones respiratorias. También establece medidas de primeros auxilios y obliga al militar a prestar asistencia al afectado cuando sea posible una vez finalizada la intervención.
ATME señala, no obstante, que las instrucciones no incluyen una regulación específica para situaciones en las que estén implicados menores ni detallan suficientemente cuestiones relacionadas con el registro posterior de cada utilización o la cobertura jurídica del militar.
La asociación también reclama aclaraciones sobre el número de armas de fuego disponibles en las patrullas. Gómez sostiene que en los últimos días habría grupos en los que todos los integrantes portan armas, aunque este cambio no ha sido comunicado oficialmente.
La distribución de los aerosoles se produce además después de varios incidentes protagonizados por militares durante las patrullas. ATME reclama que los efectivos sean reconocidos como agentes de la autoridad y que la profesión militar sea considerada de riesgo.