La situación es «insostenible» y «caótica»
«¡Os voy a matar!»: la amenaza de un mena del centro de Hortaleza (Madrid) en una nueva jornada violenta que necesitó intervención policial
«¡Os voy a matar!»: la amenaza de un mena del centro de Hortaleza (Madrid) en una nueva jornada violenta que necesitó intervención policial
Amenaza de un mena en Madrid. Rubén Pulido
Por Rubén Pulido
13 de agosto de 2025

El Centro de Primera Acogida de Hortaleza, en Madrid, destinado a la acogida de menores extranjeros no acompañados (menas), se ha convertido en un auténtico foco de inestabilidad y violencia que amenaza la seguridad de los vecinos y el personal que trabaja allí.

Fuentes de la Policía Nacional consultadas por LA GACETA describen una situación «insostenible» y «caótica», con un recinto diseñado para apenas 32 internos que en estos momentos alberga más del doble, superando los 70 menas. Esta sobrecarga, según las mismas fuentes, genera disturbios diarios, reyertas y robos en la zona circundante, poniendo en jaque la convivencia y exponiendo a los ciudadanos a un riesgo constante. Los hechos más recientes, ocurridos el pasado lunes, 11 de agosto, incluyen agresiones con armas improvisadas y amenazas de muerte, y revelan un polvorín que podría estallar en cualquier momento.

La crisis se evidencia en dos incidentes graves. El primero tuvo lugar en la misma mañana, alrededor de las 9:45 horas, cuando una pareja del vecindario colindante al centro irrumpió alegando que uno de los menas les había robado una gargantilla. Ante la acusación, se personó un indicativo de la Policía Nacional para investigar y tratar de identificar al responsable. Sin embargo, el implicado, F.A., de origen magrebí, reaccionó con extrema violencia ante el temor de ser identificado, arremetiendo contra los vigilantes de seguridad, profiriendo amenazas contra ellos y el cuerpo policial, y abandonando el lugar temporalmente. Apenas 20 minutos después, regresó armado con un palo de acero y un pedrusco de grandes dimensiones, golpeando repetidamente la puerta de acceso al edificio mientras gritaba «¡Os voy a matar!». Fuentes policiales destacan que F.A. llegó con cortes sangrantes en un brazo, que manchó el mobiliario del centro, lo que no impidió que intentara agredir de nuevo.

La escalada no terminó ahí. El mena se zafó de los intentos de contención por parte de los Vigilantes de Seguridad y la Policía Nacional, agarrando un rastrillo del patio para usarlo como arma y lanzarlo en varias ocasiones contra los presentes. Según el vídeo obtenido en exclusiva por LA GACETA, se puede ver claramente cómo el sujeto arremete contra todos.

Sólo tras una intervención conjunta, en la que se le redujo en posición de seguridad, pudo ser atendido por el SAMUR y trasladado a dependencias policiales. Pero la tensión persistió: otros dos menores, M.R. y H.B., también de origen magrebí, continuaron increpando y amenazando a los vigilantes, advirtiéndoles literalmente «Os vamos a coger fuera del centro» y «vamos a ir a por vosotros», acompañando las palabras con un gesto de pasar el dedo por el cuello, simulando un degüello. Estos hechos no son aislados, sino parte de un patrón de agresiones que el personal del centro ha sufrido en los últimos años, incluyendo amenazas constantes que generan un temor real a lesiones graves.

Apenas unas horas después, esa misma noche a las 23:40 horas, el caos se repitió en la segunda planta del centro, y fue provocado por un grupo de menas marroquíes contra menas subsaharianos. Los marroquíes comenzaron a tirar trozos de madera pertenecientes al mobiliario del centro a los subsaharianos que se encontraban en el patio del centro. Los subsaharianos, lejos de ignorar la provocación de los marroquíes, tomaron los trozos de madera y los lanzaron por la ventana con intención de darle a los marroquíes. Ante esta situación, un vigilante de seguridad trató de mediar, pero la situación escaló terminando en un enfrentamiento a palos entre marroquíes y subsaharianos, precisando de la intervención de la Policía Nacional y del traslado al hospital de uno de los menas implicados.

«Los vecinos viven rodeados de este foco de inseguridad, y el personal teme por su integridad física cada día», afirman las fuentes policiales, recordando que las amenazas y agresiones al personal del centro se han convertido en algo habitual en los últimos años.

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