Los problemas ferroviarios vuelven a golpear a los pasajeros de Renfe. Un viaje en Alvia entre Pamplona y Madrid, previsto inicialmente para durar menos de cuatro horas, terminó prolongándose durante ocho horas, con viajeros obligados a realizar parte del trayecto en un Regional, algunos de pie o sentados en los pasillos y sin recibir comida ni agua durante buena parte del viaje, según recoge OK DIARIO.
Los pasajeros del tren de las 08.08 horas recibieron antes de la salida un aviso de Renfe sobre posibles retrasos. Sin embargo, al llegar a la estación de Pamplona descubrieron que, en lugar del Alvia previsto, debían subir a un tren Regional con destino a Zaragoza, pese a que la conexión habitual Pamplona-Madrid no pasa por la capital aragonesa.
Según los testimonios de los afectados, el recorrido entre Pamplona y Zaragoza duró unas tres horas y media. La falta de plazas provocó que varios pasajeros viajaran de pie o sentados directamente en el suelo y los pasillos.
Dos horas esperando en Zaragoza
La situación empeoró al llegar a la estación de Zaragoza-Delicias. Allí, los pasajeros aseguran que no encontraron el Alvia que supuestamente debía trasladarlos hasta Madrid y tuvieron que permanecer unas dos horas esperando sin una sala específica ni información clara sobre la continuación del viaje.
Los afectados denuncian además que durante esa espera Renfe no les proporcionó comida ni agua. Algunos evitaban incluso desplazarse hasta la cafetería por miedo a que el tren partiera sin ellos ante la falta de información por megafonía o en las pantallas.
Finalmente, un empleado les condujo hasta otro Alvia. Los viajeros aseguran que al acceder al convoy no encontraron revisores ni personal de atención a bordo, únicamente un vigilante de seguridad. La cafetería tampoco estaba operativa.
El tren salió finalmente de Zaragoza alrededor de las 13.40 horas y llegó a Madrid-Atocha a las 16.05, unas ocho horas después de la salida inicial desde Pamplona.
Segundo episodio grave en apenas 24 horas
El incidente se produjo apenas un día después de que cerca de 300 pasajeros tardaran alrededor de once horas en completar el mismo trayecto entre Pamplona y Madrid.
En aquella ocasión, un incendio en un AVE cerca de Zaragoza afectó a la catenaria y obligó a interrumpir la circulación ferroviaria, provocando retrasos masivos y dejando a numerosos viajeros atrapados durante horas.
La sucesión de incidencias vuelve a poner bajo presión al Ministerio de Transportes de Óscar Puente, en un momento de creciente malestar por los retrasos, cancelaciones y averías que afectan a distintas líneas de la red ferroviaria española.