
En Ceuta, las fuerzas de seguridad españolas han detectado en los últimos meses un aumento de inmigrantes ilegales que, ante el invierno y el mal estado del mar, optan por cruzar la frontera desde Marruecos con parapentes. Este nuevo método, utilizado durante el pasado verano y consolidado ahora, se ha traducido en las primeras detenciones y en un aviso contundente de la Guardia Civil: «Viene para quedarse».
La presión migratoria del verano en la ciudad autónoma ya resultó alarmante, con centenares de jóvenes que intentaron alcanzar territorio español a nado. La mayoría fueron interceptados por las autoridades españolas o marroquíes, pero más de una veintena perdió la vida en el intento.
Con la llegada del invierno, el mal tiempo obligó a un cambio de estrategia. Ahora, el parapente se ha convertido en la fórmula preferida por quienes buscan acceder a España sin ser detectados. Según imágenes a las que ha accedido Abc, estos ilegales aterrizan en territorio español y abandonan allí el parapente para huir inmediatamente campo a través.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ya denunció esta situación. Lo que en un primer momento parecía una simple «anécdota de TikTok» se ha transformado en una realidad operativa. Cinco personas han sido detenidas tras lanzarse desde Beliones (Marruecos) hacia Ceuta con este sistema.
Estos vuelos se realizan sin medida de seguridad alguna y suponen un riesgo evidente tanto para quienes los protagonizan como para los agentes que intentan interceptarlos. La AUGC alerta de que esta vía requiere una actualización urgente de protocolos y medios, porque las mafias se adaptan con rapidez mientras la Guardia Civil continúa operando con «medios del siglo pasado».
Las mismas fuentes subrayan la imposibilidad de vigilar una frontera tan compleja sin tecnología, sin refuerzos y sin protocolos acordes con las nuevas amenazas. Insisten en que los agentes se juegan la vida cada día y lo hacen prácticamente «a ciegas». Su mensaje es inequívoco: o se dota a la Guardia Civil de los recursos necesarios, o las redes de tráfico de personas seguirán encontrando rutas para romper cualquier control.