
Plus Ultra ingresó más de dos millones de euros en apenas 20 días gracias a los vuelos chárter de repatriación de pasajeros y transporte de mercancías durante la primera fase de la pandemia de covid-19, cuando las restricciones de movilidad habían reducido drásticamente su actividad habitual. La aerolínea confiaba en elevar esa cifra hasta los seis millones si China concedía los permisos necesarios para completar sus operaciones de carga.
Según publica El Periódico de España, así lo reconoció Raquel Sánchez, entonces directora de administración financiera de la compañía, en un correo electrónico enviado el 8 de abril de 2020 a un responsable de Bankinter para solicitar financiación. El mensaje, con copia al que fuera consejero delegado de Plus Ultra, Roberto Roselli, forma parte de la documentación aportada a la Audiencia Nacional en el marco de la investigación sobre las presuntas irregularidades relacionadas con el rescate público de 53 millones de euros concedido a la aerolínea.
La documentación refleja los ingresos obtenidos por Plus Ultra con los vuelos especiales en un momento en el que el transporte aéreo comercial atravesaba una profunda crisis. «Afortunadamente, hemos tenido mucha actividad de Charters para repatriación de pasajeros y carga, esto en 20 días ha significado un ingreso de más de 2.000.000 euros y si China otorga los permisos remanentes podemos alcanzar los 6.000.000 euros», escribió Sánchez.
La responsable financiera explicaba que la compañía necesitaba un préstamo de cinco millones de euros para afrontar la recuperación de sus rutas. Los socios, según el correo, podrían pignorar entre el 20% y el 30% de la cantidad aprobada. La empresa estaba consolidando sus operaciones en Perú, Venezuela y Ecuador, y contemplaba expandirse a Colombia.
Los vuelos especiales permitieron sostener parte de la tesorería de la aerolínea mientras preparaba la reactivación de sus operaciones. Sánchez advertía al banco de que, con los recursos disponibles, resultaría imposible superar el periodo de restricciones sin financiación adicional.
La actividad de repatriación también resulta relevante por las gestiones que habría realizado el empresario Julio Martínez Martínez, conocido como «Julito», amigo personal de José Luis Rodríguez Zapatero, para que el Gobierno venezolano autorizara vuelos destinados a trasladar ciudadanos españoles desde Venezuela. Caracas había suspendido los vuelos regulares el 25 de marzo de 2020, aunque permitió algunas operaciones extraordinarias.
Un informe de la Secretaría de Estado de Transportes incorporado al sumario señala que Plus Ultra comenzó a operar vuelos exclusivamente cargueros durante la pandemia, una actividad que no desarrollaba anteriormente de forma independiente de sus vuelos de pasajeros.
Entre abril y mayo de 2020, la compañía realizó 34 operaciones de carga y transportó más de 524 toneladas de mercancías. En el conjunto del año, incluyendo la carga transportada en aviones de pasajeros, la cifra se aproximó a las 1.600 toneladas. La mayoría de las mercancías procedía de China y tenía como destino España, con material sanitario entre los productos transportados. También hubo operaciones con Cuba, Venezuela, Perú, Reino Unido y Egipto.
Pese a estos ingresos extraordinarios, los documentos describen una situación financiera delicada. El informe de gestión recogía que los ingresos de 2020 alcanzaron los 35,5 millones de euros, frente a los 38,5 millones previstos. La facturación de los vuelos chárter llegó a 26,3 millones, por debajo de los 29,2 millones presupuestados.
La actividad regular de pasajeros sufrió un desplome: Plus Ultra transportó 47.185 viajeros en 2020, un 70% menos que los 155.080 registrados el año anterior. En el primer trimestre, las restricciones redujeron drásticamente las frecuencias previstas a Lima y Caracas.
La compañía acumulaba pérdidas desde 2015, según el informe, con un resultado especialmente negativo en 2017, cuando perdió 6,7 millones de euros. Durante la primera mitad de 2020, su facturación cayó hasta los 27,5 millones, frente a los 34 millones del mismo periodo del año anterior. La empresa advertía de que, si no recibía la ayuda solicitada a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y su principal accionista dejaba de cubrir el déficit, las reservas podían agotarse en poco más de un mes.