El independentismo catalán recibe el apoyo de los secesionistas flamencos en las calles, pero no a nivel político.
Carles Puigdemont se siente solo en Bruselas. Los baños de masas en el Parlament de Cataluña han dado paso a una rutinaria vida belga a la espera de la decisión de la justicia. En su interior guardaba la esperanza de ser recibido como un héroe, pero nada más lejos de la realidad: tanto la comunidad política como los ciudadanos han mostrado su descontento con su presencia allí.
En cada acto, al expresidente de la Generalitat le recuerdan que «Cataluña es España» y lo seguirá siendo siempre. Harto de tanto grito en su contra, Puigdemont «ha fichado» a un grupo de jóvenes flamencos que portan esteladas para defender el proceso independentista catalán.
A través de las redes sociales se ha hecho viral un vídeo que demuestra que los apoyos de Puigdemont no saben «ni una palabra en español». Los ciudadanos allí reunidos les interpelan acerca de sus motivos para portar la enseña golpista, pero los flamencos se limitan a asegurar que «todos reciben el dinero de Europa».
Una imagen, otra más, del despropósito del proceso soberanista.
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