
El organismo que ha estado al frente de la investigación del apagón que dejó a España sin electricidad durante más de diez horas ha cerrado el caso sin señalar responsables, una conclusión que ha generado críticas dentro del sector energético por la falta de claridad en el análisis.
La investigación fue dirigida por Entso-E, entidad que agrupa a los gestores de redes de transporte de electricidad en Europa y de la que forma parte Red Eléctrica. El informe final, de más de 400 páginas, se limita —según voces del sector avanzan a The Objective— a describir los factores que pudieron influir en el incidente, sin jerarquizarlos ni determinar una causa principal.
Una de las principales controversias radica en la relación económica entre ambas entidades. Según datos oficiales, Red Eléctrica abonó en 2024 un total de 3,2 millones de euros a Entso-E en concepto de contribución, una cifra que ha ido aumentando en los últimos años. Además, representantes del operador español forman parte de la estructura directiva del organismo europeo, lo que ha alimentado sospechas sobre un posible conflicto de intereses en la elaboración del informe.
Las críticas también se centran en la metodología empleada por los investigadores. Expertos del sector comparan el documento con un diagnóstico médico que enumera múltiples dolencias sin concretar cuál fue la causa de la muerte, lo que, a su juicio, impide esclarecer con precisión el origen del fallo eléctrico.
Otro de los puntos cuestionados es la ausencia de transcripciones de las comunicaciones mantenidas durante el apagón. Aunque desde Entso-E se aseguró que estos audios fueron facilitados al panel de expertos —incluyendo intercambios entre Red Eléctrica y distintos generadores—, el informe final no incorpora ese contenido, pese a su relevancia para reconstruir lo sucedido.
En paralelo, han trascendido conversaciones entre operadores eléctricos que apuntarían a problemas previos en el sistema. En ellas se mencionan oscilaciones de tensión y dificultades relacionadas con la generación energética, especialmente vinculadas a la producción fotovoltaica y a la escasez de tecnologías síncronas, como la nuclear, que aportan estabilidad a la red.
De hecho, en intercambios mantenidos minutos antes del apagón, técnicos del sistema advertían de variaciones significativas en la energía solar y de la falta de inercia en el sistema. Incluso días antes del incidente ya se habrían detectado episodios similares, lo que refuerza la tesis de que existían señales de alerta previas.
Por su parte, la presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor, defendió en sede parlamentaria la actuación del operador y aseguró que su propio informe coincidía plenamente con las conclusiones de Entso-E. Sin embargo, estas declaraciones contrastan con el contenido de las comunicaciones internas conocidas posteriormente.
El panel encargado del análisis estuvo compuesto por decenas de expertos, incluyendo representantes de Red Eléctrica y miembros de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, bajo la coordinación del organismo europeo.
En este contexto, el cierre de la investigación sin responsables claros ha intensificado el malestar en el sector, donde se reclama una revisión más profunda que permita determinar con precisión qué falló en el sistema eléctrico y evitar que un episodio similar vuelva a repetirse.