
El exdirigente socialista Paco Salazar, quien dejó sus cargos en Moncloa y Ferraz hace siete meses por acusaciones de acoso sexual, ha comparecido este jueves en el Senado dentro de la comisión que investiga las derivadas del denominado caso Koldo, una sesión impulsada por el PP en la recta final de la campaña electoral aragonesa. El antiguo responsable político ha sido el primer compareciente de 2026 ante un órgano parlamentario que ya acumuló cerca de un centenar de declaraciones durante los dos años anteriores.
Durante su intervención, Salazar ha evitado pronunciarse sobre si negocios vinculados al entorno familiar de Pedro Sánchez pudieron tener relación con la financiación de las primarias socialistas, argumentando que él nunca trató asuntos económicos dentro de aquel proceso. Su postura contrasta con lo relatado por el propio presidente del Gobierno en su libro, donde señala que la gestora del partido fue remitida a Salazar y a Santos Cerdán cuando pidió explicaciones sobre ese asunto.
El exdiputado, que llegó a ocupar responsabilidades tanto orgánicas como institucionales, ha defendido que su salida del Ejecutivo y del PSOE obedeció exclusivamente a motivos personales. Según explicó ante los senadores, su decisión estuvo ligada a proteger a su familia y no a las acusaciones difundidas públicamente horas antes de que fuera nombrado secretario de Organización adjunto en el nuevo organigrama socialista. Aquellas informaciones provocaron que renunciara también al puesto que ejercía en la Coordinación Institucional de la Presidencia del Gobierno.
En varias ocasiones, Salazar insistió en que siempre mantuvo una conducta respetuosa hacia las mujeres con las que trabajó. Preguntado por denuncias internas relacionadas con presuntas actitudes machistas, respondió que ese asunto no formaba parte del objeto de la comisión, aunque reiteró que jamás faltó al respeto a sus compañeras.
Asimismo, explicó que el encuentro que mantuvo meses atrás con la exministra y candidata socialista en Aragón, Pilar Alegría, tuvo un carácter estrictamente personal. Según su versión, ambos conversaron únicamente sobre cuestiones familiares y sobre su futuro profesional, negando que abordaran temas de actualidad política o estrategias electorales.
La comparecencia se prolongó durante buena parte de la mañana y abrió una nueva etapa de sesiones en el Senado centradas en analizar posibles responsabilidades políticas y conexiones del caso Koldo. Salazar concluyó su intervención reiterando que su marcha no fue fruto de ningún acuerdo con el partido y dejando una frase que repitió en varias respuestas: que, en ocasiones, guardar silencio también constituye una forma de contestar.