
Apenas quedan dos semanas para que termine el año y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha decidido adelantar su tradicional balance anual ante los medios de comunicación. El movimiento no responde a una mayor carga institucional, sino a una decisión personal: reservarse dos semanas completas de vacaciones durante el periodo navideño.
Fuentes de su entorno justifican la ausencia con un argumento recurrente en los últimos meses: el presidente «necesita desconectar de todo». Entre el 23 de diciembre y el 7 de enero, Sánchez se apartará de la agenda oficial, lo que supone el periodo vacacional más largo que ha disfrutado en Navidad desde su llegada a La Moncloa.
Según confirman fuentes de la Presidencia, el jefe del Ejecutivo acumulará un total de quince días de descanso en estas fechas, ocho de ellos correspondientes a este año, que se suman a más de 35 días de vacaciones ya disfrutados a lo largo de 2025. La cifra supera la del año anterior, cuando Sánchez se tomó cinco días adicionales de reflexión tras la imputación de su esposa, un episodio que hasta ahora marcaba el mayor paréntesis vacacional de su mandato.
El adelanto del balance anual rompe además con la práctica habitual. Hasta hace poco, el presidente comparecía entre el 27 y el 30 de diciembre, casi al cierre del año, y dejaba espacio al discurso de Navidad del Rey, emitido la noche del día 24. En 2024 ya adelantó su intervención al día 23, situándose por primera vez antes de la alocución de Felipe VI. Este año ha ido más allá, anticipándose más de una semana.
La decisión llega en el momento más complejo para el líder socialista desde que gobierna. A los escándalos del pasado se han sumado nuevos frentes que afectan directamente al partido. Si el año anterior estuvo marcado por la imputación de su esposa, de su hermano y de quien fue su principal colaborador político, José Luis Ábalos, este curso ha visto cómo dos de sus figuras de máxima confianza, el propio Ábalos y Santos Cerdán, ingresaban en prisión preventiva. A ello se añaden dimisiones y ceses por denuncias de acoso sexual en su entorno inmediato, el envío a juicio de su hermano y la decisión de la Audiencia Nacional de investigar una presunta financiación irregular del PSOE.
Pese a todo, la versión oficial insiste en que el presidente «está fuerte» y decidido a agotar la legislatura hasta 2027. Sin embargo, en privado, el clima es otro. Cada vez más aislado y con una desconfianza creciente hacia su entorno, Sánchez concentra las decisiones y las toma con un círculo cada vez más reducido. Aunque esta misma semana reiteró que no contempla un adelanto electoral, durante el último pleno del año algunos diputados socialistas se despidieron de sus compañeros del Partido Popular con un elocuente «por si no volvemos en febrero».
El destino principal de las vacaciones navideñas será Lanzarote. El presidente del Gobierno y su familia tienen previsto pasar allí el tramo final del descanso, como ya ocurrió en años anteriores. La residencia oficial de La Mareta volverá a acoger a la familia presidencial durante aproximadamente una semana, después de los 23 días que ya pasaron allí en agosto. El regreso a La Moncloa está fijado para el día de Reyes, con motivo de la Pascua Militar y el inicio del nuevo curso político.
Antes de viajar a Canarias, Sánchez y su esposa, Begoña Gómez, repetirán la escapada al Pirineo aragonés. Según fuentes próximas, pasarán dos o tres días en la zona, probablemente sin sus hijas. Ambos mantienen desde hace años vínculos personales en la región y comparten afición por el esquí, que practican en las estaciones del grupo Aramón.