
Pedro Sánchez afrontará este lunes su regreso a la actividad política después de haber disfrutado de sus vacaciones presidenciales más largas desde 1994, con un total previsto de 27 días de descanso. El jefe del Ejecutivo inició su periodo vacacional el pasado 29 de julio y tiene previsto reincorporarse este 24 de agosto.
Según publica El Español, el periodo estival de Sánchez se produce además en un contexto marcado por la crisis abierta en Ceuta, que ha obligado al Gobierno a desplegar una respuesta política y administrativa específica y que ha situado a la ciudad autónoma en el centro de la actualidad nacional durante buena parte del verano.
Sánchez abandonó Madrid el 29 de julio, después de ofrecer la rueda de prensa con la que hizo balance del curso político, y se desplazó a Lanzarote. Allí se instaló en La Mareta, residencia utilizada habitualmente por los presidentes del Gobierno durante sus estancias en Canarias.
Durante su descanso, el presidente mantuvo un perfil público reducido. Su principal desplazamiento se produjo el 31 de julio, cuando viajó a Ceuta tras los acontecimientos registrados en la ciudad. Su estancia fue de aproximadamente 105 minutos, antes de regresar a Canarias para continuar con sus vacaciones.
Desde entonces, el presidente ha mantenido un perfil público reducido, pese a la evolución de la situación en Ceuta y a la presencia de distintos miembros del Gobierno en la ciudad autónoma.
La siguiente aparición pública de Sánchez se produjo el 17 de agosto, cuando el Palacio de la Moncloa difundió imágenes del presidente participando por videoconferencia en una reunión con siete ministros para analizar la situación de Ceuta.
La gestión de la crisis ha quedado en buena medida en manos de sus ministros. En los últimos días, varios miembros del Ejecutivo se han desplazado a la ciudad para abordar las consecuencias de la situación y mantener contactos con las autoridades locales.
Los 27 días previstos de vacaciones suponen un nuevo máximo para Sánchez desde su llegada a La Moncloa. En 2025 disfrutó de alrededor de 23 días, mientras que en 2024 fueron aproximadamente 21.
El periodo de este año también comenzó antes de lo habitual, ya que Sánchez abandonó La Moncloa a finales de julio, en lugar de esperar al comienzo de agosto.
El precedente más cercano de un descanso presidencial de semejante duración se encuentra en Felipe González. El dirigente socialista llegó a disfrutar de 31 días de vacaciones en 1988 y de 30 en 1994, dos de los veranos presidenciales más extensos registrados durante la democracia.
Los periodos vacacionales de los presidentes han estado condicionados en numerosas ocasiones por acontecimientos extraordinarios. González tuvo que modificar sus planes por distintas crisis internacionales y nacionales durante sus años en el poder.
José Luis Rodríguez Zapatero también interrumpió sus vacaciones en 2008 tras el accidente de Spanair en Barajas y en 2010 renunció a parte de su descanso por la crisis económica y la evolución de los mercados.
Mariano Rajoy, por su parte, tuvo que regresar de Galicia en 2017 tras los atentados de Barcelona y Cambrils. En 2016, la situación política derivada de la investidura fallida también condicionó sus vacaciones. El propio Sánchez tuvo que modificar sus planes en 2020 por la segunda ola de la pandemia de coronavirus. Aquel verano apenas disfrutó de 17 días de descanso, frente a los 27 previstos para este año.
Durante sus primeros ejercicios en La Moncloa, Sánchez no llegó a superar los 20 días de vacaciones. La barrera se rebasó en 2024 y, desde entonces, el periodo estival se ha prolongado progresivamente.