
El Gobierno ha blindado la Residencia Real de La Mareta, donde Pedro Sánchez y su familia disfrutan de las vacaciones de verano. En las entradas a la residencia se han desplegado dos casetas para la vigilancia por parte de la Guardia Civil, según informa OK Diario.
Además, varios escoltas de paisano controlan especialmente los accesos al mar, donde el presidente socialista acostumbra a relajarse junto a su mujer y sus hijas. Sánchez, que llegó a La Mareta el sábado, ya ha disfrutado de un baño en las proximidades de la finca.
En el perímetro de la finca, propiedad de Patrimonio Nacional, se han dispuesto distintos círculos de seguridad. El despliegue está integrado, además de por la escolta particular del presidente y su familia, por alrededor de 40 guardias civiles, entre ellos, del Grupo de Reserva y Seguridad, la unidad de élite.
Igualmente, además de las propias cámaras de seguridad de que ya dispone la residencia, se han instalado varias cámaras contra los paparazzi adicionales con una especie de trípode, que enfocan hacia la cala de rocas colindante. Estas cámaras, al parecer, generan preocupación entre los bañistas de la zona.
Personal de La Moncloa se desplazó a Lanzarote, en los días previos a la llegada del presidente del Gobierno, para encargarse de la seguridad, a lo que se suma la vigilancia privada contratada por Patrimonio del Estado.
Además, el Gobierno ha impuesto una restricción marítima para navegar en las cercanías de la residencia oficial. La superficie de exclusión se eleva a 732.202 m², según las coordenadas fijadas y la cartografía oficial. El Ejecutivo prohíbe así navegar a menos de un kilómetro del lugar de veraneo del líder socialista.
El Gobierno ha destinado más de 250.000 euros a costear seguridad privada para la residencia oficial de La Mareta hasta 2028.