
La Junta de Portavoces del Congreso ha decidido finalmente, después de cambiar la fecha inicialmente prevista, adelantar al 3 de septiembre la comparecencia que ha pedido el Gobierno para que el presidente, Pedro Sánchez, informe en sesión plenaria de la crisis provocada tras la invasión marroquí de Ceuta.
Aunque el Gobierno registró en un primer momento la petición de comparecencia para el 9 de septiembre, en el primer pleno previsto del nuevo curso político, en la Junta de Portavoces varios socios del Ejecutivo avisaron de que esa fecha llegaba tarde. Además, ese día 9 ya se había hablado de incluir una comparecencia de la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, en el Pleno de la Cámara.
Así, las cosas, se ha acordado que la comparecencia de Sánchez será finalmente el miércoles de la próxima semana, día 3 de septiembre, a las 9.00 horas.
La portavoz de VOX en el Congreso, Pepa Millán ha afirmado antes de la reunión de la Comisión Permanente que «el Gobierno tendrá que aclarar desde cuándo lo sabía y por qué no hizo nada para evitar la invasión«. Millán ha asegurado que VOX apoyará las solicitudes de comparecencia que presenta el Partido Popular, al que, sin embargo, recuerda que «las comparecencias en el Congreso ya no son suficientes».
Millán califica la acción del Gobierno -que sabía lo que iba a pasar- como la «peor traición perpetrada por un presidente del Gobierno«. Por eso, ha recordado, «VOX pone todos sus diputados a disposición del Congreso para activar el artículo 102 de la Constitución y que el Gobierno sea llevado ante la Justicia por traición«.
Por su parte, el PNV, que había dicho que Sánchez debía ser el primero en dar explicaciones sobre este crisis y no sólo los ministros, ha indicado en la Junta que esa comparecencia debía producirse de forma «inmediata», sin esperar al primer Pleno del ordinario del Congreso.
También la portavoz de Podemos, Ione Belarra, ha calificado de «lamentable» que el Gobierno haya ofrecido la fecha del 9 de septiembre, «con toda la tranquilidad del mundo» y pese a la gravedad de «la crisis humanitaria», eufemismo con el que los comunistas se refieren a la invasión de inmigrantes ilegales.