el argumento se apoya en una lectura flexible del artículo 68 de la constitución
Sánchez estudia no convocar elecciones hasta noviembre de 2027 ante el hundimiento del PSOE
Sánchez estudia no convocar elecciones hasta noviembre de 2027 ante el hundimiento del PSOE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Por LGI
10 de febrero de 2026

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, contempla retrasar la convocatoria de elecciones generales hasta noviembre de 2027, una opción que ha cobrado fuerza tras los últimos fracasos electorales del PSOE. Según fuentes socialistas citadas por The Objective, el escenario fue abordado recientemente en el Palacio de la Moncloa, en un contexto marcado por la pérdida de peso político del partido y por la ausencia de incentivos electorales a corto plazo.

La hipótesis se puso sobre la mesa en una reunión del entorno más próximo al jefe del Ejecutivo, impulsada por el director del gabinete del presidente, Diego Rubio. Aunque el debate fue finalmente aplazado bajo el argumento de que “no es el momento”, las fuentes consultadas subrayan que la opción no ha sido descartada y forma parte del abanico de posibilidades que maneja Sánchez.

Desde Moncloa se da por hecho que cualquier decisión de este tipo contaría con respaldo jurídico. El Ejecutivo sostiene que existen informes legales que permitirían interpretar el final de la legislatura a partir de la fecha de la investidura y no de la celebración de las elecciones. En ese marco, el mandato arrancaría el 16 de noviembre de 2023, lo que abriría la puerta a fijar la convocatoria electoral en noviembre de 2027.

El argumento se apoya en una lectura flexible del artículo 68 de la Constitución, que establece que el Congreso se elige por cuatro años, pero no concreta con precisión si ese plazo comienza a computarse desde los comicios o desde la investidura. Además, el propio texto constitucional concede un margen adicional de entre 30 y 60 días para celebrar elecciones una vez finalizado el mandato, lo que permitiría, incluso en la interpretación más restrictiva, retrasar la cita con las urnas hasta finales de septiembre de 2027.

En el entorno del presidente se insiste en que “caben interpretaciones”, del mismo modo que ocurre con otras obligaciones constitucionales, como la presentación de los Presupuestos Generales del Estado. Con todo, el núcleo duro de Sánchez no considera esta cuestión prioritaria en este momento y ha optado por posponer el análisis, pese a que dentro del PSOE crece la inquietud tras la segunda derrota electoral consecutiva, primero en Extremadura y ahora en Aragón.

Ese malestar refleja una brecha cada vez más profunda entre la Moncloa y el partido. Hasta hace apenas unas semanas, tanto críticos como dirigentes afines asumían que el desgaste de la legislatura forzaría una convocatoria anticipada en 2026. Algunos incluso daban por hecho un adelanto aún mayor, con elecciones generales coincidiendo con otros procesos electorales para intentar recomponer el tablero político.

Sin embargo, ese cálculo ha saltado por los aires. La estrategia de polarización ha dejado de beneficiar al PSOE y ha terminado reforzando a VOX, hasta el punto de que sectores internos del partido ya lo señalan como la alternativa real al PP en determinados territorios. En ese contexto, las voces críticas se preguntan qué ganaría Sánchez adelantando elecciones si no existe una ventana clara de oportunidad.

La percepción mayoritaria dentro del PSOE es que el presidente no tomará decisiones pensando en el futuro del partido, sino en su propio margen de supervivencia política. Si no hay posibilidad de revertir la tendencia, sostienen, la opción será resistir y agotar los plazos. En Moncloa el mensaje empieza a cristalizar en una consigna clara: llegar a 2027 cueste lo que cueste.

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