
Más de cinco años compartiendo estrategia, conversaciones diarias y absoluta confianza. Una relación política que Sánchez exhibía como sólida hasta que José Luis Ábalos entró en prisión por la trama corrupta gestada dentro del propio Gobierno. Ahora el presidente sostiene que aquel hombre que actuó como su lugarteniente «era un gran desconocido» para él. Una afirmación que contradice tanto la práctica diaria de su etapa conjunta como los propios mensajes privados del presidente, donde le expresaba amistad, cercanía y dependencia política. Las acusaciones del exministro contra Sánchez y Begoña Gómez han roto el pacto de silencio y han dejado al presidente atrapado en sus propias incoherencias.
Moncloa ha decidido activar el choque directo con Ábalos. La gota final llegó cuando el exministro señaló el posible papel de la esposa de Sánchez en el rescate de Air Europa. Desde entonces, el Ejecutivo repite la misma fórmula: hablar de «mentiras» y «bulos». El presidente incluso niega que existiera una reunión con Otegi, mientras Ábalos afirma lo contrario.
En sendas entrevistas en RAC1 y TVE, Sánchez ha insistido: «Todo lo que dice Ábalos es mentira», acompañado de la advertencia habitual de que «ni el Gobierno ni el PSOE aceptan chantajes».
Cuando se le ha recordado que él exigió responsabilidades a Rajoy por Bárcenas, Sánchez se ha desmarcado. Y ha proclamado haber hecho lo contrario que el expresidente del PP: apartar personas y cooperar con la Justicia. Sin embargo, no ha mencionado los mensajes enviados a Ábalos en noviembre de 2021, donde le trasladó «solidaridad ante los infundios» publicados sobre su vida personal. Tampoco ha recordado que el 30 de julio de 2023, a las 21:29, le escribió: «He echado de menos muchas veces trabajar contigo… Siempre he valorado tu criterio político. También tu amistad». Palabras que hoy desmienten de manera frontal su supuesta distancia personal.