El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha premiado en las listas electorales del PSOE a dirigentes salpicados por polémicas fiscales, filtraciones de información confidencial y procedimientos judiciales, además de incorporar al alcalde de Villena, Fulgencio Cerdán, cuestionado por su gestión tras el robo del histórico tesoro de la localidad alicantina. Las candidaturas socialistas para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre incluyen a Borja Cabezón, Pilar Sánchez Acera y Ángel Viveros, tres nombres que han protagonizado controversias durante los últimos años y que ahora aspiran a conseguir un escaño en el Congreso de los Diputados.
Uno de los casos más llamativos avanzados por EsDiario es el de Borja Cabezón, amigo personal de Sánchez y adjunto a la Secretaría de Organización del PSOE, que ocupa el noveno puesto de la candidatura por Madrid. El dirigente fue señalado hace unos meses por su presunta vinculación con una estructura empresarial relacionada con el despacho Nummaria y con ramificaciones en Costa Rica. Según las informaciones publicadas, documentación de la Agencia Tributaria incorporada a un procedimiento judicial apuntaba a la utilización de sociedades instrumentales presuntamente destinadas a reducir el pago de impuestos. Pese a estas acusaciones, cuya existencia no equivale a una condena por fraude fiscal, Cabezón figura entre los candidatos socialistas con posibilidades de obtener representación parlamentaria.
Pilar Sánchez Acera, situada en el cuarto puesto de la lista madrileña, es otra de las figuras controvertidas que han encontrado acomodo en la candidatura de Pedro Sánchez. La dirigente, estrechamente vinculada al ministro Óscar López, adquirió notoriedad por su intervención en la difusión de un correo electrónico relacionado con Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso. Las conversaciones conocidas entre Sánchez Acera y el entonces líder del PSOE madrileño, Juan Lobato, mostraron que le había facilitado el documento y planteado su posible utilización en el enfrentamiento político con la presidenta de la Comunidad de Madrid. Lobato llegó a registrar ante notario aquellos mensajes ante sus dudas sobre la procedencia de la información.
La candidatura por Madrid también reserva el decimoquinto puesto para Ángel Viveros, alcalde socialista de Coslada, que estuvo investigado en un procedimiento por presuntos delitos de prevaricación urbanística y contra el patrimonio histórico. La causa terminó archivada mediante un sobreseimiento libre después de que se anularan determinadas declaraciones practicadas fuera del plazo legal de instrucción. Aunque el procedimiento concluyó sin condena, el historial judicial del regidor vuelve a cobrar protagonismo tras su incorporación a las listas del PSOE para las próximas elecciones generales.
Las decisiones de Ferraz también han generado controversia en Alicante, donde Fulgencio Cerdán, alcalde socialista de Villena, ha sido colocado en el tercer puesto de la candidatura al Congreso. Su designación llega después del robo del tesoro histórico de la localidad durante el pasado verano, un episodio que provocó una importante polémica sobre las medidas de seguridad y la custodia del patrimonio municipal. El alcalde protagonizó entonces una comparecencia pública entre lágrimas para lamentar lo sucedido, aunque la oposición cuestionó su gestión y exigió responsabilidades políticas. Su inclusión en las listas ha sido interpretada por sus críticos como una forma de garantizarle una salida política hacia Madrid, si bien las críticas a su gestión no acreditan por sí solas responsabilidad penal en el robo.
A estos perfiles se suman otros dirigentes de larga trayectoria dentro del socialismo. Rafael Simancas ocupa el séptimo puesto de la candidatura madrileña, después de más de tres décadas vinculado a la política y con el episodio del denominado tamayazo de 2003 como uno de los acontecimientos más recordados de su carrera. Justo detrás aparece Aránzazu Figueroa, dirigente de Juventudes Socialistas que protagonizó una polémica por sus descalificaciones contra los jóvenes de derechas, a quienes llegó a definir como «pijos, franquistas y mala gente».
La lista de Madrid, encabezada por el propio Pedro Sánchez, incluye además a Margarita Robles como número dos y a Fernando Grande-Marlaska en el quinto puesto, después de que el ministro del Interior dejara de concurrir por Cádiz. La ausencia de Carlos Cuerpo constituye otra de las decisiones destacadas en la configuración de la candidatura. De esta manera, la dirección socialista ha optado por combinar ministros, responsables orgánicos y dirigentes de confianza del presidente con otros cargos cuya trayectoria ha estado marcada por diferentes controversias públicas.
La selección de candidatos vuelve a situar bajo el foco los criterios utilizados por Pedro Sánchez para confeccionar las listas electorales del PSOE. Mientras la formación presenta sus candidaturas como una apuesta por la experiencia y la continuidad de su proyecto político, la presencia de dirigentes cuestionados por asuntos fiscales, judiciales o por su gestión institucional ofrece nuevos argumentos a sus adversarios a pocas semanas de las elecciones generales del 29 de noviembre.