
El presidente de VOX, Santiago Abascal, ha trasladado este miércoles desde Santander su pésame a los familiares de los muertos en el grave accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo), así como su solidaridad con los heridos y con quienes todavía desconocen la situación de sus familiares.
Abascal ha manifestado su «absoluta rabia» ante un Gobierno que ha destruido las infraestructuras españolas y ha reiterado que «la corrupción mata y que el fanatismo ideológico mata».
El líder de VOX ha señalado que todavía se desconocen las causas de esta nueva tragedia, pero ha asegurado que no creerán «ninguna de las explicaciones de este Gobierno», al que ha reprochado que todavía no haya dado explicaciones sobre Adamuz o el apagón.
En este sentido, ha denunciado que el Ejecutivo ha destinado el dinero de los impuestos de los españoles a «señoritas de compañía», «fanatismos ideológicos» y a «llevarse mordidas y joyas», mientras se degradan las infraestructuras y los servicios públicos.
Abascal ha vuelto a calificar al Gobierno de organización criminal y ha afirmado que ha estado “saqueando a los españoles, traicionándoles y poniendo en riesgo tanto a España en Ceuta como a los españoles permanentemente». Por ello, ha sostenido que Sánchez «ni siquiera debería haberse presentado a estas elecciones» y que no debería esperar al 1 de diciembre para ponerse a disposición judicial.
Asimismo, el presidente de VOX ha rechazado una posible suspensión de la campaña electoral como consecuencia del accidente ferroviario, al considerar que algunos intentarán utilizar «el dolor y el luto» para acallar las denuncias sobre el deterioro de las infraestructuras. «Lo que algunos deberían suspender no es la campaña electoral, sino sus bailes y sus chistes sobre RENFE, como hizo recientemente en televisión el ministro Oscar Puente», ha afirmado.
Por ello, ha insistido en que VOX continuará con su actividad porque «no estamos de fiesta, estamos trabajando», denunciando la degradación de las infraestructuras, las instituciones y los servicios públicos, incluida la atención sanitaria. «Otros siguen con sus bailes, siguen con sus chistes macabros y de mal gusto y mientras tanto los españoles pagan el pato», ha concluido.