
La crisis que atraviesa Ceuta comienza a dejar huella también en su mercado inmobiliario. La oferta de viviendas en venta ha aumentado hasta un 15% durante las últimas semanas, impulsada especialmente por propietarios e inversores que no residen en la ciudad y que están optando por desprenderse de sus activos.
Según varias agencias inmobiliarias locales consultadas por The Objective, el cambio más significativo no está únicamente en el volumen de viviendas disponibles, sino en quién está vendiendo. A diferencia de otros periodos, buena parte de los nuevos inmuebles no procede de ceutíes que buscan cambiar de vivienda, sino de propietarios con domicilio en la Península.
Se trata fundamentalmente de segundas residencias, pisos adquiridos por funcionarios, militares o directivos destinados temporalmente en Ceuta y pequeñas inversiones inmobiliarias destinadas al alquiler.
Las inmobiliarias consultadas vinculan el aumento de la oferta con la acumulación de episodios de tensión e incertidumbre registrados desde la entrada masiva de finales de julio. La percepción de que la situación puede prolongarse estaría llevando a algunos propietarios a anticipar decisiones de venta que hasta hace pocas semanas no contemplaban.
«Los compradores potenciales se lo están pensando mucho más viendo que la situación no se arregla», explica una de las agencias consultadas por el citado medio.
El fenómeno resulta especialmente relevante en una ciudad históricamente caracterizada por una oferta inmobiliaria limitada, condicionada además por su reducido territorio y la escasez de suelo disponible.
El aumento del número de viviendas a la venta coincide además con un enfriamiento de la demanda. Las inmobiliarias aseguran que los posibles compradores están mostrando ahora una mayor cautela antes de cerrar operaciones.
Por el momento, ese cambio todavía no se ha traducido en una caída generalizada de los precios, pero los profesionales del sector consideran que, si el incremento de oferta y la debilidad de la demanda se mantienen durante los próximos meses, la presión podría terminar reflejándose en las valoraciones.
Paradójicamente, esta salida de propietarios coincide con uno de los momentos más caros de la historia del mercado residencial ceutí. Según el índice de Tinsa citado por The Objective, el precio de la vivienda nueva y usada alcanzó durante el segundo trimestre su máximo histórico en términos nominales.
Ceuta forma parte así del reducido grupo de territorios españoles que ya han superado los niveles nominales alcanzados antes del estallido de la burbuja inmobiliaria de 2007.
La ciudad se ha convertido además en la decimotercera capital española que supera nominalmente aquellos máximos, aunque si se descuenta el efecto de la inflación los precios todavía permanecen por debajo de los niveles de entonces en términos reales.
El aumento del stock de compraventa está teniendo otro efecto: una parte de las viviendas que ahora aparecen en venta procedían anteriormente del mercado del alquiler.
Algunos propietarios estarían retirando esos inmuebles del arrendamiento para venderlos, una tendencia que el sector relaciona con la incertidumbre actual y con el temor a posibles ocupaciones ilegales. Ese movimiento está agravando la escasez de pisos disponibles para alquilar.
Mientras aumenta la oferta de venta, los precios del alquiler han registrado subidas de hasta el 25%, según los datos recopilados por el citado periódico. El resultado es una creciente brecha entre ambos mercados: más propietarios quieren vender, mientras encontrar una vivienda para alquilar se vuelve cada vez más difícil y caro.
La incertidumbre no se limita al mercado inmobiliario. El sindicato Fetico ha trasladado que existe preocupación entre comerciantes de Ceuta por las posibles consecuencias económicas si la situación se prolonga.
«Es muy difícil trabajar cuando cada día tienes que bajar la persiana varias veces por diferentes circunstancias», explican fuentes del sindicato. También advierten de que el «clima de inseguridad y desasosiego» está reduciendo el consumo y perjudicando a determinados negocios.
A ello se suma la elevada carga financiera que soportan los hogares ceutíes. El índice de tensión hipotecaria elaborado por iAhorro sitúa actualmente a Ceuta en 49,4 puntos sobre 100, reflejando el elevado esfuerzo que deben realizar numerosas familias para afrontar el pago de sus préstamos.
El mercado inmobiliario ceutí entra así en una fase especialmente anómala: precios todavía en máximos, alquileres cada vez más escasos y caros, compradores más cautelosos y propietarios de fuera de la ciudad que comienzan a acelerar su salida.