pese a la condición de españa de invitado permanente
Trump deja al Gobierno de Sánchez fuera del arranque del G20 y confirma su irrelevancia en la esfera internacional
Trump deja al Gobierno de Sánchez fuera del arranque del G20 y confirma su irrelevancia en la esfera internacional
Donald Trump manda sentarse a Pedro Sánchez. Redes Sociales
Por LGI
14 de enero de 2026

La presidencia estadounidense del G20 comienza con un gesto político de gran calado: España queda fuera de la primera reunión preparatoria del foro, celebrada en Washington a mediados de diciembre. La Administración del presidente de Estados Unidos Donald Trump no invita al representante español a un encuentro decisivo para fijar el rumbo del grupo, una exclusión que debilita la posición internacional del Gobierno del presidente del Gobierno Pedro Sánchez y confirma su pérdida de interlocución con la Casa Blanca.

La cita sirve para poner en marcha de forma oficial los trabajos del G20 de cara a la cumbre de líderes prevista para diciembre en Miami. Se trata del primer encuentro de los denominados sherpas, altos funcionarios encargados de diseñar la agenda política, preparar los documentos de trabajo y allanar los consensos que después se elevan a los jefes de Estado y de Gobierno.

Tras la reunión, el Departamento de Estado de Estados Unidos publica una nota oficial en la que enumera los países y organizaciones participantes y celebra el desarrollo del encuentro. En ese listado aparecen las grandes potencias económicas, junto a la Unión Europea y la Unión Africana. España, pese a su condición de invitado permanente del G20 desde 2008, no figura en ningún apartado del texto.

Estados Unidos, China, Alemania, Francia, Reino Unido, Japón e India forman parte de la reunión, junto a economías como México, Brasil, Turquía o Arabia Saudí. También asiste Polonia, que acude como único país invitado de pleno derecho durante el año en que Washington asume la presidencia del grupo.

La exclusión de España no va acompañada de explicación alguna. Ese silencio oficial refuerza la lectura política de la decisión y acentúa la imagen de un Gobierno cada vez más apartado de los principales centros de decisión internacional.

Desde hace más de quince años, España ostenta un papel singular dentro del G20. Aunque no pertenece al núcleo de miembros, su presencia como invitado permanente le permite participar de forma habitual en las cumbres anuales. Ese estatus, alcanzado durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, se presenta durante años como una conquista de la diplomacia española.

Sin embargo, la ausencia del sherpa español en esta primera reunión preparatoria marca un punto de inflexión. Estos encuentros técnicos no son protocolarios: en ellos se fijan prioridades, se negocian borradores y se configuran alianzas que después condicionan las decisiones finales de las cumbres de líderes.

La decisión de Washington llega en un momento especialmente delicado para la política exterior del Ejecutivo. La relación con Estados Unidos atraviesa una etapa de distanciamiento, con discrepancias estratégicas cada vez más visibles. En ese marco, la exclusión de España se interpreta como una señal clara de falta de sintonía y de escasa influencia del Gobierno de Sánchez en la nueva etapa del G20.

El Departamento de Estado deja claro que la presidencia estadounidense busca reorientar el foro hacia su eje económico original. Bajo el liderazgo de Trump, Washington apuesta por resultados tangibles, reducción de cargas regulatorias, impulso de fuentes energéticas fiables y asequibles y promoción de tecnologías innovadoras, una línea que choca con el enfoque ideológico que Sánchez defiende en otros foros multilaterales.

Durante la reunión se ponen en marcha varios grupos de trabajo destinados a desarrollar propuestas concretas sobre los asuntos económicos clave que se debaten a lo largo del año. Además, se constituye un grupo específico para explorar consensos en materia comercial.

Estos grupos condicionan el contenido de las decisiones que finalmente llegan a la mesa de los líderes del G20. La ausencia de España en este punto de partida reduce su capacidad de influencia y la deja al margen de la definición inicial de prioridades.

La Cumbre de Líderes del G20 tiene lugar los días 14 y 15 de diciembre en el Trump National Doral Miami, uno de los complejos emblemáticos del presidente estadounidense. El encuentro coincide además con el 250 aniversario de la fundación de Estados Unidos, una fecha de especial significado histórico en la que España desempeña un papel clave.

Pese a ese vínculo histórico, la marginación de España en las reuniones preparatorias proyecta una imagen de aislamiento internacional y pone en cuestión la capacidad del Gobierno para defender los intereses nacionales en los grandes foros globales.

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