
La inseguridad que golpea a Baleares vuelve a quedar en evidencia. En la noche del 13 de agosto, agentes de paisano de la Policía Local y la Policía Nacional detuvieron en Playa de Palma a dos carteristas —un rumano de 38 años y un argelino de 40— sorprendidos mientras robaban a turistas y que, tras ser arrestados, amenazaron de muerte a los funcionarios.
Los agentes ya conocían a los dos delincuentes por su actividad delictiva reiterada. En esta ocasión, fueron sorprendidos aplicando el habitual modus operandi de los carteristas en zonas turísticas: bloquear el paso de un grupo de visitantes y aprovechar el contacto físico para sustraer carteras y móviles.
Uno de los ladrones sujetaba a los turistas con la excusa de dar indicaciones mientras el otro los abrazaba para robarles los bolsillos. En pleno hurto, al verse descubiertos, arrojaron la cartera al suelo e intentaron huir, mostrando una agresividad extrema y resistiéndose a la detención.
Ya en dependencias policiales, ambos profirieron graves amenazas de muerte contra los agentes, lo que agrava sus cargos y refleja el desprecio absoluto por la autoridad. Gracias a la rápida intervención, la cartera robada pudo ser recuperada y devuelta a su propietario. Los dos arrestados han sido acusados de hurto en tentativa y amenazas contra agentes de la autoridad.
El episodio vuelve a subrayar la inseguridad creciente en las zonas turísticas de Mallorca, donde mafias de carteristas —muchas veces de origen extranjero— operan con total impunidad, deteriorando la imagen de seguridad de uno de los destinos vacacionales más importantes de España.
Mientras el turismo sufre la presión de la delincuencia importada, vecinos y visitantes reclaman una respuesta firme frente a quienes convierten lugares de ocio en territorios de impunidad.