
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmó este martes, durante una entrevista en TVE, tener «confianza política» en el exministro José Luis Ábalos, aunque aseguró que «desde un punto de vista personal era un gran desconocido«. Sin embargo, existen al menos cuatro episodios en la última década que reflejan una relación mucho más estrecha que la meramente profesional y que desmontan su intento de distanciamiento público.
La cercanía no afecta sólo a los dos políticos. También alcanza a sus parejas, Begoña Gómez y Carolina Perles. Esta última, ya divorciada de Ábalos, explicó hace unas semanas que ambas salían a pasear y que, en uno de esos encuentros, la esposa del presidente intentó sonsacarle información sobre la vida personal del entonces ministro de Transportes. Sánchez calificó las declaraciones de Perles como «bulos y mentiras» destinadas, según él, «a hacer daño a otras personas». Una respuesta que intentaba desacreditar a la exmujer de su principal hombre de confianza.
Uno de los episodios más significativos se produjo en 2017, en plena campaña de primarias del PSOE. Recién iniciada su relación política, Sánchez y Ábalos pasaron un fin de semana juntos en una casa rural de Milagro (Navarra), localidad natal de Santos Cerdán, que ejerció de anfitrión. Este exdiputado, el primero de los secretarios de Organización de Sánchez que pasó por prisión, facilitó esa escapada.
Los dos dirigentes viajaron con sus parejas e hijos, aprovechando un acto interno para reforzar apoyos frente a Susana Díaz. Aunque Cerdán durmió en su vivienda, muy próxima a la casa alquilada, tanto él como su mujer, Paqui Muñoz, y su hija participaron en actividades con el grupo, incluso en un restaurante propiedad de una exconcejal del PSOE. En Milagro se les vio como «un grupo de amigos muy unidos», tal como describieron los vecinos.
La cercanía entre ambos se hizo aún más evidente en otra escena significativa: la fiesta sorpresa del 60 cumpleaños de Ábalos. Pedro Sánchez acudió con Begoña Gómez a un restaurante propiedad de Víctor de Aldama, comisionista clave en la trama que mantiene investigados a numerosos colaboradores del presidente.
A esa celebración asistieron también la exesposa del exministro, el asesor Koldo García y gran parte del núcleo familiar y amistoso del hoy interno en Soto del Real. Una fotografía social difícil de encajar con el supuesto «desconocimiento personal» que ahora defiende Sánchez.
El 6 de noviembre de 2023, según publicó El Mundo, Sánchez retomó el contacto tras casi dos años de silencio. Envió a Ábalos un mensaje de apoyo por las primeras informaciones sobre comportamientos poco éticos. El presidente le escribió: «La verdad es que he echado de menos muchas veces trabajar contigo. Siempre he valorado mucho tu criterio político. También tu amistad. En fin. Te mando un abrazo». Una expresión de afecto personal que contradice el relato de frialdad y desconocimiento que ahora intenta sostener.
El último intercambio entre ambos ocurrió en febrero de 2024, poco antes de la detención de Koldo García y mientras negociaban la inclusión de Ábalos en la candidatura socialista a las elecciones europeas. Esa operación quedó frustrada con la operación Delorme.
Según reveló La Razón, Sánchez envió un mensaje que revelaba su decepción: «Pensaba que éramos amigos». La frase surgió en pleno conflicto interno por las primarias para suceder a Ximo Puig en el PSPV. Ábalos respaldó al alicantino Alejandro Soler, mientras Sánchez impulsó a la ministra Diana Morant. La afectación personal que transmitía el mensaje dista mucho del supuesto desconocimiento que ahora proclama.