
El último pleno del Ayuntamiento de Paiporta, en la Comunidad Valenciana, ha vivido un momento de tensión cuando un concejal del PSOE se negó a responder en castellano a una vecina que le interpeló durante su intervención. La ciudadana, visiblemente molesta, le pidió que utilizara el castellano para poder comprender mejor sus palabras, pero el edil se negó de forma tajante.
El comportamiento del concejal ha sido duramente criticado por distintos grupos políticos, que lo calificaron de «inadmisible» y «una falta total de respeto institucional». Asimismo, algunos sectores también han denunciado que el uso excluyente del valenciano en determinadas instituciones locales representa un obstáculo para la convivencia lingüística y el acceso igualitario a la información pública por parte de todos los ciudadanos.
Cabe señalar que el concejal implicado en el incidente es también el responsable de dirigir la denominada «reconstrucción urbanística» de Paiporta, a pesar de no contar con formación académica específica en este ámbito. Según su currículum, redactado en castellano y con notables errores ortográficos, su única titulación reconocida es el bachillerato, complementado con varios «cursillos» sin información oficial sobre su contenido ni relación directa con la gestión urbanística.
La falta de cualificación técnica del edil ha generado críticas no sólo por su actitud en el pleno, sino también por su idoneidad para desempeñar un cargo de tal responsabilidad. Desde la oposición se ha cuestionado que una persona sin estudios relacionados con arquitectura, ingeniería o planificación urbana esté al frente de proyectos clave para el desarrollo del municipio.