El extrabajador afirma que la familia Gómez se ha dedicado toda la vida a la prostitución
Un extrabajador de la Sauna Adán: «Begoña Gómez dejaba el dinero preparado en un sobre para pagar a las chicas»
Un extrabajador de la Sauna Adán: «Begoña Gómez dejaba el dinero preparado en un sobre para pagar a las chicas»
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su mujer, Begoña Gómez. Europa Press
Por LGI
10 de julio de 2025

El silencio mediático en torno a los negocios del suegro de Pedro Sánchez comienza a resquebrajarse. Un extrabajador de la Sauna Adán, establecimiento vinculado a la familia política del presidente, ha revelado este miércoles en El análisis: Diario de la Noche de Telemadrid que Begoña Gómez gestionaba directamente los pagos a las mujeres que ejercían la prostitución en los locales de su padre.

«Begoña iba por las saunas a hacer caja y, de la recaudación de la noche anterior, dejaba preparado el dinero para pagar a las chicas en un sobre», declaró el responsable de seguridad —bajo el seudónimo de Toni—. Según su testimonio, por aquella época, Pedro Sánchez ya era su pareja.

Toni asegura que Sabiniano Gómez y sus hermanos llegaron a operar «cinco saunas, dos puticlubs —uno en Segovia y otro en la carretera de La Coruña— y un piso de Muface«. Este último, un ático en el mismo edificio de la Sauna Adán, habría sido alquilado por el organismo público a un precio irrisorio —850 euros— a pesar de su ubicación privilegiada, en plena Gran Vía de Madrid.

Inicialmente, las saunas no se presentaban como locales de ambiente gay, sino como espacios donde se ejercía prostitución femenina. Las mujeres trabajaban en turnos de 12 horas, y los pagos se centralizaban en caja. «El responsable llevaba un listado de los pases y después Begoña pasaba por las mañanas y dejaba el dinero correspondiente«, relató el vigilante.

Según su versión, las habitaciones del piso inicialmente servían como espacio de descanso, pero al caer la afluencia en las saunas, se reconvirtieron en prostíbulos propiamente dichos. «Hicieron hasta 14 habitaciones para facilitar las salidas privadas de las chicas, que así podían atender a clientes fuera del local principal».

Lejos de tratarse de explotación, Toni sostiene que las trabajadoras eran «chicas libres, algunas españolas, otras extranjeras y muchas elegantes, ubicadas en las mejores zonas de Madrid». Entre los locales mencionados, destaca uno en Castellana, 180.

Con el auge de Chueca como barrio de ambiente, los Gómez vieron la oportunidad de negocio y transformaron el perfil de sus establecimientos. «Se han dedicado toda la vida a la prostitución«, sentencia Toni, «pero cuando el entorno gay se puso de moda, supieron adaptarse».

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