Disponen de una base de datos con alrededor de 70.000 nombres
Un grupo de hackers amenaza con revelar la base de datos completa de espías de la inteligencia interior marroquí como venganza por la invasión de Ceuta
Un grupo de hackers amenaza con revelar la base de datos completa de espías de la inteligencia interior marroquí como venganza por la invasión de Ceuta
Un hacker. Pexels
Por LGI
20 de agosto de 2026

Un grupo de «hackers» llamado Jabaroot (Poderío) ha amenazado con revelar la identidad de los agentes que trabajan para los servicios de inteligencia interior de Marruecos como respuesta a la reciente invasión migratoria de Ceuta. El colectivo aseguró el martes por la noche que dispone de una base de datos con alrededor de 70.000 nombres vinculados a la Dirección General de Supervisión del Territorio (DGST), organismo dirigido por Abdellatif Hammouchi, que también se encuentra al frente de la Policía marroquí.

Para demostrar que dispone de información sensible, Jabaroot difundió a través de su canal de Telegram una primera relación con los nombres y fechas de nacimiento de una veintena de supuestos agentes de la DGST. El grupo, según avanza El Confidencial, asegura que esta publicación representa únicamente una pequeña muestra de toda la documentación que tiene en su poder y amenaza con continuar sacando a la luz información sobre el aparato de seguridad del país.

La advertencia adquiere especial relevancia por el historial del colectivo. Desde abril de 2025, Jabaroot ha protagonizado numerosas filtraciones de documentos y bases de datos pertenecientes a organismos marroquíes. Entre el material atribuido a sus ataques figuran una relación de 3.400 trabajadores de los palacios reales, información de unos dos millones de afiliados a la Seguridad Social y documentos relacionados con propiedades inmobiliarias de destacados integrantes de la estructura política y de inteligencia del reino.

Entre las personalidades afectadas por esas revelaciones se encuentran el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita; el máximo responsable de la inteligencia exterior, Yassin Mansouri; y Mohamed Raji, uno de los principales cargos de la DGST y relacionado con el área de escuchas. Las filtraciones han supuesto un importante problema de seguridad para las autoridades marroquíes, que atribuyen las actividades de Jabaroot a intereses vinculados con Argelia.

Sin embargo, especialistas en ciberseguridad y fuentes de inteligencia mantienen dudas sobre esa hipótesis y el origen del grupo continúa sin estar esclarecido. La consultora Navakintelligence ha planteado incluso que detrás de las publicaciones podría encontrarse un único antiguo agente, en lugar de una estructura organizada de piratas informáticos.

La crisis de Ceuta ocupa desde el pasado 7 de agosto buena parte de los mensajes difundidos por Jabaroot. El colectivo ha reclamado disculpas oficiales, la declaración de un periodo de luto nacional y la suspensión de las elecciones legislativas marroquíes previstas para el 23 de septiembre. En los últimos días, además, ha elevado el tono de sus acusaciones y ha señalado directamente a integrantes del círculo más próximo a Mohamed VI.

Según la versión difundida por los «hackers», el principal consejero del monarca, Fouad Ali el Himma, habría participado junto a otro miembro del entorno real en la planificación de una operación destinada a colocar a España ante una situación de máxima presión. Jabaroot sostiene además que la maniobra habría sido conocida por Estados Unidos e Israel, países a los que se refiere indirectamente como un «país grande» y un «Estado ficticio», respectivamente.

El grupo exculpa, en cambio, al propio Mohamed VI, al asegurar que el monarca desconocía lo que estaba sucediendo. Jabaroot atribuye a Hammouchi la ejecución de la operación relacionada con Ceuta y sostiene que el jefe de los servicios de seguridad teme ahora convertirse en el responsable sobre el que recaigan las consecuencias. El colectivo llegó a dirigirse directamente a él en español para advertirle de que las autoridades españolas terminarán descubriendo la supuesta actuación de sus agentes.

La interpretación de los «hackers» coincide parcialmente con testimonios publicados anteriormente por El Confidencial y atribuidos a dos antiguos agentes marroquíes exiliados. Estos situaban en el entorno formado por Himma y Hammouchi la decisión de permitir que aumentara la presión migratoria sobre Ceuta como represalia por una investigación periodística internacional publicada en julio acerca de las prácticas de los servicios secretos de Marruecos.

El alcance de las sucesivas filtraciones ha provocado incluso movimientos dentro del aparato de seguridad marroquí. En septiembre, Mohamed VI destituyó al general Mostafa Rabil, responsable de la Dirección General de Seguridad de los Sistemas de Información, y situó en su lugar al general Abdellah Boutrig, hasta entonces inspector jefe adjunto de transmisiones de las Fuerzas Armadas Reales.

Marruecos ya sufrió hace más de una década otra importante exposición pública de documentación reservada. En el otoño de 2014 aparecieron en internet centenares de documentos y correos relacionados con la diplomacia y la inteligencia exterior marroquíes. Aquella campaña fue atribuida a la Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE) francesa, en un contexto de fuerte enfrentamiento entre los aparatos de inteligencia de ambos países.

La nueva amenaza de Jabaroot abre ahora un escenario especialmente delicado para Rabat: que las filtraciones relacionadas con la crisis de Ceuta terminen alcanzando directamente a la estructura humana de su inteligencia interior y expongan públicamente las identidades de numerosos miembros de la DGST.

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