
Un incendio ha sacado a la luz un asentamiento oculto en las galerías del Sarchal, en Ceuta, donde decenas de inmigrantes se habían refugiado sin ser vistos. Los bomberos encontraron en el interior colchones calcinados, basura, restos de comida, heces, botellas llenas de orines, balsas hinchables y hasta una tabla de surf, además de espacios improvisados que eran utilizados como baños.
El hallazgo, adelantado por El Faro de Ceuta, se produjo después de que el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento fuera alertado por la gran cantidad de humo que salía de estas estructuras. Las galerías comunican la playa del Sarchal con los bajos del edificio conocido como el 54, donde se encuentra la universidad, y habían terminado convertidas en un refugio clandestino en una de las zonas donde se ha detectado una mayor presencia de inmigrantes.
Los efectivos se encontraron con unas condiciones de extrema insalubridad. Había prendas abandonadas, comida, desperdicios acumulados y recipientes utilizados para almacenar orina. En algunos puntos se habían amontonado colchones, varios de ellos afectados por el fuego, mientras determinadas dependencias habían terminado convertidas en improvisados aseos.
El estado del lugar complicó además la intervención de los bomberos. Según la información publicada, todas las galerías presentaban señales de ocupación. Quienes permanecían allí recogían incluso el agua que caía de las rocas mediante cubos y botellas para disponer de reservas dentro de la estructura.
El acceso tampoco se encontraba abierto originalmente. La entrada había sido tapiada como medida preventiva tras episodios anteriores, pero una de las paredes fue reventada para permitir el paso hacia el interior. De esta forma, quienes alcanzaban la zona del Sarchal podían desaparecer de la superficie y permanecer ocultos en la red de galerías.
El incendio ha permitido conocer así uno de los lugares en los que permanecían escondidos inmigrantes cuya presencia posterior en otros puntos de la ciudad había alimentado durante los últimos días todo tipo de especulaciones.
Dentro de las galerías aparecieron también balsas hinchables y una tabla de surf, además de numerosos enseres acumulados durante el tiempo de ocupación. Los restos evidencian que el lugar había dejado de funcionar como un escondite puntual para convertirse en un asentamiento con espacios diferenciados para dormir, almacenar comida, recoger agua o hacer las necesidades.
La existencia de refugios de este tipo aporta además una explicación a la aparición de inmigrantes en diferentes zonas de Ceuta sin que numerosos vecinos hubieran observado previamente su llegada o sus desplazamientos. Montes, viviendas, garajes y ahora estas galerías han servido como lugares donde permanecer fuera de la vista durante días o semanas.
Precisamente esa circunstancia había alimentado en Ceuta el rumor de que existirían túneles utilizados para cruzar clandestinamente desde Marruecos. Policía Nacional y Guardia Civil han señalado, sin embargo, que no existe constancia de una vía de entrada de esas características. Las investigaciones apuntan a que muchas de las personas localizadas posteriormente habían permanecido ocultas en distintos puntos de la ciudad.
El problema vuelve ahora a estar en los accesos. Las barreras que habían servido para cerrar estas estructuras han sido destrozadas, por lo que la entrada a las galerías vuelve a quedar abierta.