El estudio distingue dos grandes zonas de riesgo dentro de las organizaciones
Un informe desmonta el relato de la izquierda sobre el absentismo: la apatía pesa más que la sobrecarga laboral
Un informe desmonta el relato de la izquierda sobre el absentismo: la apatía pesa más que la sobrecarga laboral
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.
Por LGI
12 de junio de 2026

Un nuevo informe sobre el absentismo laboral en España cuestiona uno de los grandes relatos de la izquierda política y sindical: que las ausencias de los trabajadores se explican principalmente por la sobrecarga, el estrés o la supuesta explotación empresarial, según recoge Libre Mercado.

El primer Informe sobre el Estado de las Personas en la Empresa en España 2026, elaborado por la empresa Dathum, apunta en una dirección distinta. Según sus conclusiones, el aburrimiento, la apatía y la falta de vinculación con el proyecto profesional tienen una relación mucho más intensa con el absentismo que el estrés derivado de la carga laboral.

El estudio distingue dos grandes zonas de riesgo dentro de las organizaciones. La primera es la llamada zona de «sufrimiento», asociada a la ansiedad, la presión y la sobrecarga. La segunda es la zona de «vacío», vinculada a la falta de motivación, el aburrimiento y la pérdida de conexión con el trabajo.

Los datos son especialmente significativos: los trabajadores situados en la zona de vacío registran 17,8 veces más absentismo que quienes se encuentran en un entorno laboral considerado óptimo. En la zona de sufrimiento, la cifra es también elevada, pero menor: 10 veces más absentismo.

La conclusión resulta incómoda para el discurso dominante. No es la sobrecarga la variable que presenta una relación más fuerte con las ausencias, sino la apatía. De hecho, el informe observa que la correlación entre estrés percibido y absentismo es muy reducida, de -0,09 sobre 100, mientras que la apatía alcanza una correlación de 63,5 sobre 100, la más elevada de todas las variables analizadas.

El absentismo laboral se ha convertido en uno de los grandes problemas de competitividad de la economía española. En los últimos años se ha disparado hasta niveles que preocupan cada vez más a empresarios, autónomos y responsables de recursos humanos, especialmente en sectores donde la ausencia de un trabajador obliga a reorganizar turnos, asumir sobrecostes o reducir actividad.

La izquierda suele explicar este fenómeno como consecuencia de malas condiciones laborales, bajos salarios o exceso de presión. Sin embargo, el informe de Dathum introduce un factor distinto: el deterioro del compromiso del trabajador con su puesto, su empresa y el sentido de su actividad profesional.

Otro de los aspectos analizados por el estudio es el reconocimiento profesional. Los resultados muestran que cuatro de cada diez trabajadores españoles se encuentran en una situación que los autores denominan de baja estima profesional. Se trata de empleados que han dejado de percibir que su trabajo tiene relevancia o impacto dentro de la organización.

Este dato apunta a un problema de fondo: muchas empresas afrontan no sólo el desafío de mejorar salarios o condiciones, sino también el de reconstruir culturas laborales donde el esfuerzo, la responsabilidad y el mérito vuelvan a tener reconocimiento real.

El informe detecta además un cambio en las prioridades de los trabajadores. Por primera vez, la motivación extrínseca —relacionada con el salario, la estabilidad o la seguridad— supera a la motivación intrínseca, vinculada al reto profesional, la autonomía y el desarrollo personal.

Según los autores, este cambio refleja una tendencia hacia la búsqueda de seguridad en un contexto que muchos trabajadores perciben como incierto.

El diagnóstico tiene implicaciones relevantes para el debate laboral en España. El absentismo no puede reducirse a una explicación ideológica basada en empresarios explotadores y empleados víctimas. También hay que mirar al sistema de incentivos, a la falta de control de determinadas bajas, al deterioro del compromiso profesional y a una cultura laboral donde la desvinculación empieza a tener un coste económico muy elevado.

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