«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El estudio ha sido elaborado por tres investigadores del Instituto de Investigación Tecnológica (IIT)

Un informe encargado por Iberdrola y Endesa culpa a Red Eléctrica del apagón por ser incapaz de estabilizar las oscilaciones

Poste de Iberdrola. Europa Press.
Poste de Iberdrola. Europa Press.

Un informe encargado por Iberdrola y Endesa ha vuelto a señalar a Red Eléctrica como principal responsable de la falta de estabilidad del sistema eléctrico que desembocó en el apagón del pasado 28 de abril. El estudio, elaborado por tres investigadores del Instituto de Investigación Tecnológica (IIT), sostiene que el operador no dispuso de suficientes recursos de generación para mantener bajo control la tensión de la red y tampoco consiguió corregir las oscilaciones detectadas durante las horas previas al colapso del suministro.

El documento, firmado por los profesores Luis Rouco, Enrique Lobato y Francisco Miguel Echavarren, cuestiona las conclusiones de las investigaciones realizadas por el Gobierno, Red Eléctrica y la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (Entso-e). Frente a las explicaciones que sitúan el origen del incidente en una instalación fotovoltaica del sureste peninsular perteneciente a Iberdrola, los expertos defienden que el problema fue más amplio y estuvo relacionado con una insuficiente capacidad de respuesta ante las alteraciones de tensión.

Uno de los puntos centrales del análisis es la naturaleza de la primera oscilación registrada, de 0,6 hercios. Mientras otras investigaciones la han considerado provocada por una perturbación externa, los autores sostienen que se trató de un fenómeno natural del propio sistema. Rouco ha argumentado que Red Eléctrica no ha presentado pruebas suficientes para acreditar que aquella oscilación tuviera un origen forzado.

El investigador también ha destacado que, según los datos recogidos por el panel europeo de expertos, la anomalía ya podía detectarse doce horas antes del apagón. A su juicio, esa circunstancia resulta difícil de conciliar con la hipótesis de una oscilación alimentada continuamente desde una fuente externa, puesto que los mecanismos de protección o la evolución del propio fenómeno deberían haber intervenido mucho antes.

La investigación pone especial énfasis en la falta de un margen de seguridad adecuado para garantizar la estabilidad de la red de transporte. Según Rouco, los responsables del sistema debieron adaptar los recursos disponibles a unas circunstancias que ya habían mostrado señales de inestabilidad los días 22 y 24 de abril, jornadas en las que se registraron episodios similares.

Para ilustrar esta situación, el profesor ha comparado la gestión del sistema eléctrico con las precauciones que debe adoptar un conductor. Del mismo modo que resulta necesario aumentar la distancia de seguridad cuando llueve o existe poca visibilidad, Red Eléctrica debería haber dispuesto de mayores reservas para controlar la tensión ante las condiciones particulares de aquella mañana.

Entre las alternativas que podrían haber reforzado la estabilidad, los autores mencionan la programación de un mayor número de instalaciones de generación síncrona. Rouco ha señalado expresamente a las centrales nucleares de Almaraz y Cofrentes, cuya conexión, según su análisis, habría incrementado considerablemente el margen de seguridad disponible para afrontar las perturbaciones.

El informe también rechaza que las centrales encargadas de proporcionar soporte de tensión incumplieran sus obligaciones durante la jornada del apagón, una interpretación que contrasta con las conclusiones defendidas por Red Eléctrica y recogidas en las investigaciones europeas. Los investigadores consideran que el problema fundamental no fue el comportamiento individual de esas instalaciones, sino la configuración y supervisión del conjunto del sistema.

Más allá de lo sucedido el 28 de abril, Rouco ha advertido de que España necesita desarrollar un sistema de control de tensión más avanzado para afrontar los desafíos de una red eléctrica cada vez más compleja. El experto reconoce que su implantación exigirá años de trabajo y la coordinación de numerosos agentes del sector, pero considera que esa dificultad no justifica que el proyecto no se haya abordado con anterioridad.

Las conclusiones del estudio encargado por Iberdrola y Endesa vuelven así a situar la actuación de Red Eléctrica en el centro del debate sobre las causas del cero eléctrico. Se trata, no obstante, de un análisis elaborado a petición de dos compañías del sector, cuyas conclusiones discrepan de aspectos relevantes de las investigaciones anteriores y no constituyen por sí mismas una determinación definitiva de responsabilidades.

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