
Un inmigrante ilegal con antecedentes ha logrado frenar su deportación del Reino Unido tras argumentar que su hijo menor sufriría graves consecuencias si tuviera que trasladarse fuera del país, entre ellas dificultades relacionadas con su alimentación.
El protagonista del caso es Klevis Disha, de 39 años, cuya situación ha generado polémica en los últimos meses. Pese a haber sido condenado en 2017 a dos años de prisión tras ser detenido con una importante cantidad de dinero en efectivo cuyo origen no pudo justificar, finalmente ha conseguido que la Justicia le permita permanecer en territorio británico.
El proceso judicial ha sido largo y complejo. Tras su condena —que superaba el umbral que conlleva la expulsión automática—, las autoridades iniciaron los trámites para retirarle el permiso de residencia y proceder a su deportación. Sin embargo, su defensa recurrió la medida alegando que su expulsión tendría un impacto desproporcionado en su entorno familiar, especialmente en su hijo de 11 años.
Durante las distintas vistas, el abogado de Disha defendió que obligar al menor a mudarse a Albania o a separarse de su padre sería perjudicial. Entre los argumentos expuestos ante los jueces se mencionaron aspectos concretos de la vida del niño, como sus dificultades con determinados alimentos y su dieta restringida, lo que complicaría su adaptación a otro país.
En un primer momento, un tribunal dio la razón al inmigrante por motivos vinculados a los derechos humanos. No obstante, esa resolución fue recurrida por el Ministerio del Interior, que consideró insuficientes los argumentos presentados. En una fase posterior, otro tribunal llegó a cuestionar el caso señalando que apenas se habían aportado razones sólidas que justificaran la imposibilidad del menor de trasladarse.
Aun así, tras nuevas audiencias que se prolongaron durante más de un año, un juez acabó respaldando la permanencia de Disha en el Reino Unido. La decisión final se apoyó en el artículo 8 de la legislación de derechos humanos, que protege la vida familiar, al considerar que la expulsión del padre sería excesivamente perjudicial para el menor.
El caso ha reavivado el debate político sobre el uso de las leyes de derechos humanos en materia migratoria. Desde sectores de la oposición se ha criticado que este tipo de resoluciones reflejan un uso abusivo del sistema, mientras que el Ministerio del Interior ha defendido que sigue trabajando para expulsar a delincuentes extranjeros cuando la legislación lo permite.
La historia personal de Disha también ha sido objeto de análisis. Llegó al Reino Unido siendo menor, utilizando una identidad falsa y solicitando asilo con argumentos que posteriormente fueron rechazados. A pesar de ello, tras años de recursos, consiguió regularizar su situación y formar una familia en el país, donde ha residido desde entonces.