«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El Gobierno dispone de información precisa sobre circunscripciones, mesas y participación

Un trabajador de Correos afirma que sí se pueden amañar las elecciones: «Conocen los datos del censo y pueden emitir votos de quienes no acuden nunca a las urnas»

Correos. Redes sociales

Un trabajador de Correos que lleva 25 años gestionando el voto por correo afirma que sí se pueden amañar las elecciones: “Conocen los datos del censo y pueden emitir votos de quienes no acuden nunca a las urnas”.

Ilde Ruiz Padilla, que se presenta como empleado de Correos con un cuarto de siglo de experiencia en la tramitación del sufragio postal y que además escribe en Jaén Hoy y fue diputado provincial, ha publicado un hilo en X en el que distingue entre el riesgo individual y el sistémico. Según su relato, la posibilidad de que a un votante concreto le cambien el sobre una vez emitido es «prácticamente nula». El problema, sostiene, está en otra parte: el acceso a los datos del censo electoral y el control operativo de Correos.

En su explicación, el Gobierno dispone de información precisa sobre circunscripciones, mesas y participación, tanto a través de las actas como de los apoderados de los partidos. Con el censo completo no solo se conoce el porcentaje de abstención, sino el nombre y apellidos de quienes no votan. «En España hay cientos de miles de personas que no votan nunca», escribe. A partir de ahí describe lo que llama «ingeniería electoral»: cruzar esos abstencionistas históricos con la operativa de Correos y generar solicitudes y votos por correo a su nombre. No haría falta, añade, inundar las mesas; bastaría con introducir de forma «quirúrgica» una pequeña proporción por mesa, suficiente para alterar restos y escaños ajustados, y que pasaría desapercibida entre el volumen total.

Como ejemplo pone Jaén: 869 mesas, unos 504.000 electores y una abstención media del 27%, lo que dejaría alrededor de 144.000 abstencionistas. Emitir diez votos por correo por mesa sumaría, calcula, unos 8.690 sufragios. Recuerda que en las últimas andaluzas el PSOE arrebató el último escaño a VOX por 239 votos y que en las generales de 2023 la diferencia en la provincia fue de 8.787 a favor de VOX. Cita otros márgenes estrechos de aquel año (Girona, Cantabria, Madrid, Albacete, Tarragona) y concluye que con alteraciones de ese orden el reparto final podría cambiar. Aclara, no obstante, que «no hay pruebas» de que las elecciones estén amañadas y que su texto no demuestra que se esté intentando un fraude, solo que el mecanismo sería posible y que, a su juicio, el PSOE es quien más capacidad tendría para ejecutarlo si controlara Correos.

Para reducir el margen, recomienda votar presencial siempre que sea posible —cuanto menor sea el porcentaje de voto por correo, más visibles serían las anomalías—, animar a los abstencionistas habituales a acudir el 29 de noviembre aunque sea en blanco, y difundir el funcionamiento del sistema para dificultar la tentación y facilitar la detección. El hilo, publicado este martes, acumula cientos de republicaciones en un contexto en el que dirigentes de la oposición han pedido evitar el voto por correo ante las elecciones generales convocadas para el 29 de noviembre, mientras verificadores señalan que no existen pruebas de fraude masivo en esa modalidad.

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