«Iba gente de dinero»
Una empleada de los prostíbulos del suegro de Sánchez tira de la manta: «Corría la coca y se dejaban bolsas de llenas de billetes»
Una empleada de los prostíbulos del suegro de Sánchez tira de la manta: «Corría la coca y se dejaban bolsas de llenas de billetes»
Sánchez denunciará ahora ante la Justicia conversaciones de Villarejo sobre las saunas de su suegro hace diez años. Begoña Gómez y Pedro Sánchez en una imagen de archivo. Europa Press.
Por LGI
15 de octubre de 2026

Una mujer cuyo nombre no ha querido revelar que trabajó durante tres años en uno de los prostíbulos vinculados a Sabiniano Gómez, padre de Begoña Gómez y suegro de Pedro Sánchez, ha relatado cómo funcionaba el establecimiento situado en el número 180 del Paseo de la Castellana de Madrid. En declaraciones a OkDiario, la antigua empleada ha asegurado que en el interior había consumo de cocaína, importantes cantidades de dinero en efectivo y numerosas mujeres extranjeras que dormían en el sótano del negocio.

La extrabajadora, identificada con el nombre ficticio de Gloria para preservar su anonimato, desempeñaba sus funciones detrás de la barra y se encargaba de servir bebidas a los clientes. Según su testimonio, al establecimiento acudían habitualmente personas con un elevado poder adquisitivo, aunque ha preferido no desvelar identidades. «Iba gente de dinero», ha explicado, antes de reconocer que conocía perfectamente la actividad desarrollada en el inmueble.

Uno de los aspectos más llamativos de su relato tiene que ver con las condiciones en las que permanecían las mujeres que ejercían la prostitución. Gloria sostiene que numerosas jóvenes, principalmente extranjeras, utilizaban la planta inferior como lugar de descanso y alojamiento. «Abajo dormían muchas chicas», ha afirmado. También ha recordado que algunas permanecían apenas unos meses antes de ser trasladadas a otros establecimientos, como sucedió con dos hermanas a las que conoció durante su etapa laboral.

La antigua camarera también ha confirmado la presencia de sustancias estupefacientes dentro del negocio. Al ser preguntada por lo que ocurría en sus instalaciones, ha mencionado expresamente la cocaína: «Eso blanco, sí, cocaína, había droga». Asimismo, ha descrito comportamientos incívicos de algunos clientes, que llegaban a orinar en distintas zonas del local. Pese a estas circunstancias, asegura que no tiene constancia de intervenciones policiales durante sus turnos de trabajo.

Otro de los episodios que conserva en la memoria está relacionado con el hallazgo de una importante cantidad de dinero en efectivo en un despacho del sótano. Según ha explicado, encontró numerosos billetes de 50 euros esparcidos por el suelo y avisó inmediatamente a Conrado Gómez Serrano, uno de los responsables del establecimiento. Este acudió a recogerlos después de reconocer que estaba buscando el dinero. La mujer asegura que nunca se planteó apropiarse de él, aunque posteriormente se sintió cuestionada por una acusación de robo que terminó contribuyendo a su salida del negocio.

Gloria ha identificado a Sabiniano Gómez como el miembro de mayor edad de la familia y ha señalado que Conrado y Enrique Gómez participaban directamente en la gestión cotidiana del establecimiento. También ha aclarado que nunca coincidió con Begoña Gómez durante sus jornadas laborales. «Yo sé que tenía una hija, pero nada más», ha manifestado. Su actividad se desarrollaba exclusivamente durante el día, puesto que necesitaba regresar a casa para atender a sus tres hijos. Finalmente abandonó el local después de conseguir ahorrar el dinero necesario para adquirir una vivienda.

El testimonio se suma a las informaciones publicadas sobre el historial administrativo y judicial del establecimiento. Según la documentación difundida por OkDiario, el Ayuntamiento de Madrid ordenó su clausura en 1996 por irregularidades y ausencia de los permisos correspondientes. Posteriormente, el negocio consiguió una autorización para desarrollar una actividad de sauna con bar, aunque el Tribunal Superior de Justicia de Madrid anuló dicha licencia en 2003 al detectar diferencias entre la actividad declarada y la distribución real de las instalaciones.

Las inspecciones municipales también recogieron deficiencias sanitarias, problemas relacionados con las salidas de emergencia y la utilización del sótano como espacio para que pernoctaran mujeres. A estas irregularidades se añadieron otros incidentes registrados en años posteriores. El inmueble continúa abierto actualmente bajo una gestión diferente y con la denominación TC Castellana.

Las declaraciones de esta antigua empleada vuelven a situar bajo el foco público los negocios de la familia de Begoña Gómez, que, según las investigaciones periodísticas publicadas hasta la fecha, llegó a gestionar al menos seis establecimientos de estas características en Madrid. Su relato ofrece nuevos detalles sobre el funcionamiento interno de uno de ellos, aunque no acredita ninguna participación de Begoña Gómez ni de Pedro Sánchez en las actividades descritas.

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