
Una enfermera ceutí ha desvelado en exclusiva a LA GACETA la situación que, según relata, atraviesan los profesionales sanitarios de la ciudad tras la entrada masiva de inmigrantes del pasado 30 de julio. La trabajadora, que ha solicitado ocultar su identidad y modificar su voz, asegura que el incremento de pacientes ha elevado considerablemente la carga asistencial y denuncia falta de personal, turnos extraordinarios y problemas para mantener la actividad habitual del hospital.
«La actividad quirúrgica ha subido bastante», explica. La sanitaria asegura que se han habilitado zonas específicas ante varios casos de varicela y habla también de pacientes aislados por tuberculosis. A ello añade los heridos que llegan después de reyertas: «Hay muchos con cortes de armas blancas bastante profundos», afirma. Según su testimonio, en determinados momentos puede haber «ocho, diez o quince» ingresados por este tipo de lesiones, lo que obliga a redistribuir a otros enfermos entre diferentes plantas.
Esta situación, sostiene, repercute también sobre los ceutíes que necesitan someterse a intervenciones o pruebas médicas. La enfermera señala que la presión asistencial provoca cambios de planta y retrasos y advierte de que Urgencias se encuentra especialmente tensionada. «Todos los días vienen cortes para suturar», relata, antes de asegurar que tanto el volumen de trabajo como el estrés de los profesionales han aumentado.
Uno de los principales problemas que denuncia es la falta de trabajadores. La sanitaria afirma que algunos compañeros están realizando turnos adicionales para cubrir las necesidades del servicio y posteriormente recuperan esas jornadas cuando resulta posible. «El personal de Urgencias está bastante saturado», resume.
La enfermera también traslada a LA GACETA lo que, según afirma, le han contado compañeros que trabajan directamente en Urgencias acerca de las agresiones sexuales. Al ser preguntada por las cifras oficiales, reconoce que no puede corroborarlas personalmente porque no trabaja en ese servicio, pero asegura que le han comunicado que llegan «todos los días» casos: «Una, dos o tres llegan de agresiones sexuales». Se trata, por tanto, de información que la entrevistada atribuye a otros sanitarios y no de casos presenciados directamente por ella.
Según su relato, entre las víctimas habría también mujeres y menores llegadas durante la invasión migratoria. La sanitaria sostiene además que mujeres y niñas habrían sido separadas de los hombres en espacios de acogida precisamente para reducir el riesgo de agresiones. Durante la entrevista admite, no obstante, que desconoce con exactitud dónde se encuentran alojadas.
La trabajadora carga asimismo contra la respuesta de las autoridades sanitarias. Asegura no tener conocimiento de que se hayan puesto a disposición de los profesionales nuevas medidas para afrontar la sobrecarga y cuestiona la versión oficial de que no existe colapso sanitario. También denuncia las condiciones laborales soportadas durante el verano y asegura que el hospital permaneció durante semanas con problemas de climatización, una situación que, según su versión, cambió coincidiendo con una visita institucional.
«Que piense un poquito en nuestra sanidad», reclama finalmente al Gobierno. La enfermera insiste en que la presión no afecta únicamente a quienes trabajan en el hospital, sino al conjunto de la población de Ceuta, porque cada recurso destinado a atender el incremento de pacientes repercute, según sostiene, en los tiempos de espera para operaciones, consultas y pruebas diagnósticas.