
Una fotografía difundida por el propio Ministerio de Transportes confirma que el ministro Óscar Puente no dijo la verdad sobre el estado de la vía donde se produjo el accidente ferroviario de Adamuz. La imagen acredita que el descarrilamiento tuvo lugar en el punto exacto de unión entre una vía renovada y otra antigua, fabricada a finales de los años 80, y no en un tramo completamente nuevo, como aseguró el ministro.
Puente defendió de forma reiterada que el tramo había sido renovado en su totalidad y negó que se tratara de una infraestructura antigua. Incluso llegó a afirmar que la vía había sido fabricada en 2023 e instalada en los últimos meses. Sin embargo, la fotografía oficial muestra con claridad el empalme entre la vía moderna y la original de 1989, justo en el lugar donde se produjo el siniestro.
Ese detalle resulta clave porque desmonta el relato sostenido por el ministro desde las primeras horas tras el accidente. No sólo queda acreditado que la renovación fue parcial, sino que el descarrilamiento no se produjo sobre una vía completamente actualizada, sino en un punto crítico de transición entre dos infraestructuras de distintas épocas.
La imagen también contradice otra de las afirmaciones centrales del titular de Transportes, que negó cualquier duda sobre el mantenimiento de la vía. Los analistas ya habían señalado el posible estrés del material como factor relevante, una hipótesis que cobra más peso al confirmarse que el accidente se produjo en la unión con un tramo con más de tres décadas de antigüedad.
La fotografía, lejos de reforzar la versión oficial, deja al descubierto una cadena de inexactitudes que ha marcado la gestión informativa del ministro. Lo que Puente negó ante la prensa aparece ahora certificado por una prueba gráfica procedente de su propio departamento.