
La Unión Federal de Policía (UFP) en Ceuta ha denunciado la situación «límite» que atraviesan los agentes de la Policía Nacional desplegados en la ciudad autónoma después de la entrada masiva registrada a finales de julio. El sindicato asegura que la plantilla se encuentra desbordada por la acumulación de servicios y reclama al Gobierno central el envío urgente de más efectivos.
Uno de los casos que más preocupa a la organización es el de una agente de la escala básica que permanece ingresada en la UCI después de sufrir un infarto. Según la UFP, la funcionaria, de entre 45 y 50 años, venía trabajando en un escenario de elevada presión y estrés continuado. El sindicato ha mostrado públicamente su apoyo a la policía y relaciona lo sucedido con la sobrecarga laboral que denuncia desde hace semanas.
La situación resulta especialmente complicada, según la organización, en las oficinas de Asilo, donde el incremento de expedientes ha multiplicado el volumen de trabajo. La UFP afirma que algunos policías han llegado a renunciar a sus vacaciones de verano y denuncia jornadas que comienzan a las ocho de la mañana y pueden prolongarse hasta prácticamente la medianoche, superando en determinados casos las 15 horas diarias.
A esta presión administrativa se suma, según el sindicato, el deterioro de la seguridad en las calles. La UFP sostiene que los refuerzos desplazados a Ceuta son insuficientes ante la sucesión de reyertas, robos, incendios, agresiones y allanamientos de viviendas registrados en las últimas semanas y pide aumentar especialmente el número de agentes disponibles durante las noches.
La organización policial advierte además de que algunas intervenciones se están produciendo ante individuos que portan palos, facas, machetes o pistolas de perdigones. También asegura que se han registrado agresiones contra policías y militares, por lo que considera que acudir con pocos efectivos a peleas multitudinarias incrementa considerablemente el riesgo para los propios funcionarios.
Para la UFP, el escenario surgido después de la entrada masiva de finales de julio ya supera el ámbito estrictamente migratorio y está afectando directamente a la capacidad operativa de la Policía Nacional. El sindicato habla de un «colapso absoluto» y sostiene que los efectivos disponibles no permiten responder en condiciones adecuadas al incremento simultáneo de las tareas de extranjería y de seguridad ciudadana.
Por todo ello, la organización exige una intervención inmediata del Gobierno que permita reforzar las plantillas y aliviar las condiciones de los policías destinados en Ceuta. La UFP considera que mantener durante más tiempo las actuales jornadas y cargas de trabajo puede terminar teniendo consecuencias tanto para la salud de los agentes como para la capacidad policial de responder a los incidentes que se producen en la ciudad.