
La acampada instalada en la Puerta del Sol para protestar por el acceso a la vivienda ha vivido su propio episodio de okupación. Una mujer de 58 años que asegura haber sufrido anteriormente la ocupación de su vivienda decidió introducirse en una de las tiendas de campaña instaladas por los manifestantes para comprobar cómo reaccionaban cuando alguien se apropiaba de un espacio que consideraban propio.
La protagonista, que utiliza el pseudónimo de Maricarmen, relató lo ocurrido en el programa Espejo Público. Según explicó, su intención era dar un «escarmiento» a los participantes en la protesta y poner a prueba en la práctica algunas de las consignas defendidas por el movimiento. «Podéis estar tranquilos, ellos tienen muy claro lo que es la propiedad privada», afirmó.
Maricarmen definió su acción como una «okupación pacífica». Antes de instalarse completamente en la tienda, permitió a sus ocupantes retirar las pertenencias que tenían dentro. «Les dejé sacar sus cosas, fue muy bonito», explicó con ironía, comparando la situación con lo que ella misma asegura haber vivido cuando su vivienda fue ocupada.
La reacción de los manifestantes llegó inmediatamente. Según su relato, comenzaron a exigirle que abandonara la tienda y a defender que aquel espacio tenía propietarios concretos.
«De repente tenía dueño. No era de uno, sino de varios, o sea, de un fondo», señaló. La mujer quiso así evidenciar lo que considera una contradicción entre determinados discursos favorables a la okupación y la reacción de quienes ven ocupado un espacio que sienten como propio.
La discusión fue aumentando de intensidad y los acampados comenzaron a corear consignas contra Maricarmen. Finalmente consiguieron que abandonara el habitáculo. La mujer asegura que incluso llegaron a plantearle que encontrara una «alternativa habitacional» antes de dejar libre la tienda. «Me desahuciaron», resumió.
El episodio se produce en plena polémica por la acampada de Sol y las posiciones defendidas por algunos de sus participantes sobre la propiedad privada y la okupación. En los últimos días se han conocido declaraciones de miembros de la protesta justificando determinadas ocupaciones de viviendas, mientras la movilización reclama mayor intervención pública en el mercado inmobiliario.
La acción de Maricarmen buscaba precisamente trasladar esas ideas al terreno práctico: ocupar temporalmente el espacio de quienes defienden o relativizan la okupación para comprobar si aceptaban el mismo criterio cuando la propiedad afectada era la suya. El resultado, según su testimonio, fue inmediato: los manifestantes reivindicaron la titularidad de la tienda y exigieron su salida.