«¿Quién garantiza que ese agua está bien?»
Vecinos de Ceuta denuncian que ya sólo beben agua de botella por miedo a la contaminación: «Los invasores se duchan en la desaladora»
Vecinos de Ceuta denuncian que ya sólo beben agua de botella por miedo a la contaminación: «Los invasores se duchan en la desaladora»
Desaladora de Ceuta. Redes sociales
Por Unai Cano
13 de octubre de 2026

Vecinos de Ceuta han desvelado en exclusiva a LA GACETA que están recurriendo al agua embotellada por miedo a una posible contaminación del suministro, según relatan describiendo la preocupación existente entre residentes. «La gente no bebe ya agua del grifo», aseguran. Las fuentes relaciona esa desconfianza con la presencia de invasores en los embalses y en las inmediaciones de la desaladora.

Las entrevistadas explica que distintas plataformas han denunciado el acceso de personas a los embalses para bañarse o intentar pescar. Estos episodios han generado dudas sobre la protección de las instalaciones vinculadas al abastecimiento. Según sus relatos, la preocupación se trasladó a la Asamblea mediante una interpelación presentada el pasado 9 de octubre para preguntar por las garantías sanitarias del agua.

A estas denuncias se suman los análisis realizados en la playa del Trampolín los días 23, 25 y 28 de septiembre. Un informe de la Consejería de Sanidad, recogido por medios locales, detectó concentraciones elevadas de enterococos intestinales y Escherichia coli, y advirtió del riesgo asociado al contacto con esas aguas. Los resultados corresponden al agua de la playa y no acreditan una contaminación del suministro doméstico.

La fuente también cuestiona las garantías de la captación marina de la desaladora. En su declaración menciona una conducción de 450 metros y recuerda un proyecto de ampliación que contemplaba otra de aproximadamente 600. Esta segunda longitud figura en la declaración de impacto ambiental publicada en el BOE en 2007, aunque ese documento histórico no permite determinar por sí solo la configuración actual de la toma. «¿Quién garantiza que ese agua está bien?», plantea la entrevistada.

El consejero de Medio Ambiente, Alejandro Ramírez, ha defendido que el agua suministrada a los hogares cumple los requisitos sanitarios. En su intervención del 9 de octubre reconoció la presencia de inmigrantes en la zona de los embalses, pero sostuvo que los controles no habían detectado problemas graves en el agua distribuida. También explicó que la desalación incorpora tratamientos de descontaminación y que se realizan comprobaciones tanto en la planta como en la red de abastecimiento.

La entrevistada considera insuficientes esas explicaciones para disipar la inquietud que describe y anuncia que solicitarán los informes de ACEMSA y de las fuerzas y cuerpos de seguridad sobre los episodios en los embalses. Su testimonio apunta a una pérdida de confianza entre parte de los vecinos, aunque no aporta cifras que permitan cuantificar el aumento de las compras de agua embotellada ni extender ese comportamiento al conjunto de la ciudad.

Noticias de España