«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Ante la subida sin precedentes de la electricidad

La Comisión Europea recula ahora y admite que cometió «un error estratégico» al alejarse de la energía nuclear mientras Sánchez cierra todas las centrales en España

Centrales nucleares de Suecia. Redes sociales

La Bruselas de Von der Leyen reconoce un error histórico: impulsar una transición energética basada en un fanatismo climático que ha convertido Europa en débil y dependiente. Ahora, la propia presidenta de la Comisión Europea admite que apartar a la energía nuclear del sistema energético continental fue un «error estratégico» que ha contribuido a encarecer la electricidad y a aumentar la vulnerabilidad energética de la Unión.

Von der Leyen ha hecho estas declaraciones durante una cumbre internacional sobre energía nuclear civil celebrada en París, donde ha abordado el problema de los precios eléctricos en Europa. Según ha afirmado, el coste de la electricidad se ha vuelto «estructuralmente demasiado alto», una circunstancia que considera un desafío clave para el futuro económico e industrial del continente.

En ese contexto, la dirigente europea ha defendido la necesidad de reforzar la producción energética propia de la Unión Europea para reducir la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles. A su juicio, el continente dispone de dos grandes pilares energéticos que deben desarrollarse de forma conjunta: las energías renovables y la energía nuclear.

Según ha explicado, la combinación de ambas tecnologías permitiría garantizar la seguridad del suministro, mejorar la competitividad de la industria europea y reforzar la independencia energética del bloque comunitario. No obstante, ha advertido de que para lograrlo será necesario aumentar las inversiones en infraestructuras eléctricas, redes de transporte, almacenamiento energético y sistemas de flexibilidad.

Como parte de esta nueva orientación, Von der Leyen ha anunciado una iniciativa para impulsar el desarrollo de tecnologías nucleares de nueva generación. En concreto, la Comisión Europea movilizará 200 millones de euros destinados a atraer inversión privada en proyectos innovadores relacionados con la energía nuclear.

Estos fondos se destinarán principalmente al desarrollo de pequeños reactores modulares, conocidos como SMR, una tecnología que Bruselas quiere desplegar en Europa a comienzos de la próxima década. El objetivo de esta garantía financiera es reducir el riesgo para los inversores y acelerar el avance de tecnologías nucleares bajas en emisiones.

La financiación procederá del sistema europeo de comercio de emisiones, y la estrategia comunitaria incluye además la creación de entornos regulatorios experimentales para probar nuevos diseños, así como la coordinación con los Estados miembros para simplificar los procesos de autorización y homologar normas técnicas.

Mientras Bruselas empieza a reconsiderar su postura respecto a la energía nuclear, la política energética del Gobierno español sigue una dirección muy distinta. El Ejecutivo de Pedro Sánchez mantiene su plan para cerrar progresivamente todas las centrales nucleares en España durante la próxima década, una estrategia que contrasta con el renovado interés de las instituciones europeas por esta fuente de energía y expone a un riesgo a todos los españoles ante posibles apagones como el del pasado 28 de abril de 2025.

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