
VOX sigue al alza en todas las encuestas por cuarto mes consecutivo y ya se sitúa en niveles que le permitirían convertirse en una de las fuerzas determinantes del panorama político español. Según el último Barómetro de 40dB. para El País y la Cadena SER, el partido alcanza el 17,4% del voto, más de cuatro puntos por encima de mayo, con un fuerte impulso en las últimas semanas. De mantenerse la tendencia, la formación de Santiago Abascal podría provocar un nuevo reordenamiento en la política nacional.
El crecimiento es particularmente llamativo en regiones como la Comunidad Valenciana y Andalucía, donde los datos de intención de voto lo colocan como primera fuerza política con alrededor del 21% de los sufragios. En ambas comunidades, VOX habría superado ya a los demás partidos en apoyo directo, consolidando su papel de alternativa y motor de cambio en territorios clave.
El perfil de sus votantes refleja una amplia diversificación. El núcleo más numeroso lo componen hombres jóvenes pertenecientes a la Generación Z y a los Millennials, donde VOX aparece como la opción más escogida, muy por delante de otras formaciones. A este grupo se suman también apoyos crecientes entre varones de diferentes edades, tanto en ciudades intermedias de entre 20.000 y 100.000 habitantes como en municipios pequeños y grandes capitales.
En términos sociales, buena parte de sus simpatizantes se encuadra en la clase media, aunque el respaldo se expande también hacia estratos de renta media-alta y alta. Muchos de ellos trabajan y generan ingresos estables, si bien un porcentaje significativo reconoce dificultades para llegar a fin de mes, recurriendo a ahorros o créditos para mantener su nivel de vida.
El sondeo refleja además que VOX ha ganado capacidad de atraer votantes fuera de su espacio tradicional. En la intención de voto directa —sin ajustes demoscópicos—, aparece ya como segunda fuerza en sectores moderados, donde el PP mantiene la primera posición, y también en el bloque de ciudadanos que no se identifican con ninguna ideología concreta, habitualmente más próximo al PSOE. Entre quienes se ubican en el centro-izquierda, el partido ha duplicado su apoyo en apenas unos meses, pasando del 3,3% al 7,7%.
Los analistas apuntan a varias razones detrás de esta escalada. Por un lado, la desafección general hacia los partidos tradicionales, agravada por los últimos escándalos políticos. Por otro, el trasvase de votantes desde el PP, ya que casi dos de cada diez simpatizantes populares estarían dispuestos a cambiar de papeleta en favor de VOX. Finalmente, la aparición de asuntos que movilizan al electorado, como la dificultad de acceder a una vivienda y el debate sobre inmigración, han servido de catalizador para impulsar a la formación.
El ascenso constante de VOX en el último cuatrimestre confirma que ya no se trata de un actor secundario. Su peso electoral empieza a perfilarlo como un partido con capacidad real para condicionar los próximos gobiernos y convertirse en pieza clave en la política española a corto y medio plazo.