
El hospital NYU Langone Health, uno de los centros médicos de referencia en Manhattan, ha decidido clausurar su programa destinado a menores que solicitaban tratamientos de cambio de sexo. La decisión fue comunicada este martes por la noche por la propia institución y se produce en un momento de endurecimiento del marco regulatorio federal impulsado por la Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
En un comunicado oficial, el hospital atribuye el cierre tanto a la reciente salida de su director médico como al «entorno regulatorio actual«. El anuncio llega después de que el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) propusiera nuevas normas que retirarían financiación federal a aquellos hospitales que administren a menores fármacos o intervenciones quirúrgicas destinadas a alterar su sexo biológico.
El centro sanitario asegura que la decisión ha sido «difícil» y sostiene que acompañará a los pacientes afectados para gestionar el cambio. Asimismo, precisa que mantendrá activos sus programas de salud mental pediátrica.
Aunque el comunicado marca ahora el cierre formal del programa, el hospital ya había limitado su actividad hace un año. Tras la orden ejecutiva firmada por el presidente Trump bajo el título «Protección de los niños contra la mutilación química y quirúrgica», NYU Langone dejó de admitir nuevos pacientes en su unidad de jóvenes transgénero y canceló las primeras consultas programadas. Sin embargo, continuó suministrando bloqueadores de la pubertad y hormonas cruzadas a menores que ya recibían estos tratamientos.
Los archivos de internet reflejan además modificaciones en la web del centro. En el pasado, la página dedicada al «Servicio de Género y Sexualidad» señalaba que el hospital seguía los estándares de la Asociación Profesional Mundial para la Salud Transgénero (WPATH). Esa referencia ha desaparecido.
La WPATH fue objeto de polémica tras conocerse que eliminó requisitos de edad mínima en sus directrices después de presiones políticas durante la Administración Biden.
Durante el primer año del segundo mandato del presidente Trump, su Administración ha intensificado las investigaciones y requerimientos contra hospitales y profesionales acusados de facilitar este tipo de procedimientos a menores. El asesor general del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Mike Stuart, afirmó recientemente en la red social X que más de 30 centros hospitalarios, incluidos algunos de los mayores del país, han anunciado que ya no realizan estas intervenciones en menores.
Por su parte, el FBI ha animado a la ciudadanía a denunciar a médicos que practiquen este tipo de procedimientos bajo la denominación de «atención de afirmación de género». También la Comisión Federal de Comercio ha abierto pesquisas sobre posibles «prácticas comerciales injustas o engañosas» relacionadas con estos tratamientos en menores.
Los tratamientos empleados en estos procesos pueden conllevar efectos adversos graves, entre ellos esterilidad irreversible, alteraciones en el desarrollo óseo y complicaciones derivadas de intervenciones quirúrgicas como mastectomías dobles o cirugías genitales.