
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha calificado la sanción impuesta contra Elon Musk de un gesto «desagradable» por parte de la Unión Europea y ha mostrado su incomprensión ante los motivos que han llevado a Bruselas a multar a la plataforma X con 120 millones de euros por supuestas irregularidades en su funcionamiento.
Las declaraciones las realizó ayer lunes durante un acto celebrado en la Casa Blanca, donde fue preguntado por la decisión de los reguladores tecnológicos europeos. Trump aseguró que no ve claro cómo puede justificarse una medida de ese calado y afirmó que esperaba recibir un informe detallado sobre el expediente sancionador a lo largo del día.
El inquilino de la Casa Blanca aprovechó para lanzar una advertencia directa a las autoridades comunitarias. «Europa debe ser muy cuidadosa», señaló ante los periodistas, en referencia a lo que considera una deriva preocupante en la regulación del entorno digital. También aclaró que Musk no se había puesto en contacto con él para solicitar ningún tipo de mediación tras conocerse la multa.
La sanción fue impuesta por la Comisión Europea la semana anterior, al considerar que X había incumplido varias obligaciones recogidas en la Ley de Servicios Digitales. Entre los reproches formulados por los reguladores figuran la falta de acceso a datos públicos para investigadores, deficiencias en el archivo de anuncios publicitarios y un sistema de verificación de cuentas que consideran potencialmente engañoso.
Desde el propio entorno de Musk, la reacción fue inmediata. El empresario respondió de forma airada a través de su red social, desacreditando la decisión con un mensaje escueto y difundiendo numerosas críticas contra la Comisión. En otros comentarios, defendió que la libertad de expresión es el pilar esencial de las democracias y la base para que los ciudadanos puedan formarse una opinión política.
El rechazo a la multa no sólo se ha producido en el ámbito empresarial. Altos cargos de la Administración estadounidense, como el secretario de Estado Marco Rubio o el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones, Brendan Carr, han expresado su malestar y han interpretado la sanción como un ataque directo a una compañía estadounidense.
Desde Bruselas, en cambio, se niega cualquier motivación política. La responsable de política digital de la UE, Henna Virkkunen, defendió que la cuantía de la multa es proporcionada y recalcó que la normativa europea no persigue la censura, sino el cumplimiento de estándares de transparencia y protección de los usuarios. La Comisión insistió además en que sus leyes no distinguen por nacionalidad.
En paralelo, otros gigantes tecnológicos han seguido con atención este caso. TikTok, que en mayo fue acusada de no disponer de un repositorio público adecuado de publicidad para combatir anuncios fraudulentos, logró evitar una sanción tras comprometerse a introducir mejoras. La compañía china pidió entonces que las normas se apliquen de forma homogénea a todas las plataformas.