
El actual vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ha reiterado sus críticas a la caótica retirada de Afganistán ejecutada por la Administración Biden y al masivo reasentamiento de afganos sin controles rigurosos. Vance recordó que ya en 2021 alertó de que aquella operación «creaba una oportunidad para los terroristas», una advertencia que cobra fuerza tras el atentado en Washington perpetrado esta semana por un nacional afgano acogido bajo el programa Operation Allies Welcome.
En una entrevista concedida entonces a Breitbart News, Vance —por aquel entonces candidato al Senado— criticó que la Casa Blanca hubiese «inundado el país con miles de personas sin vetar», justo después de que los talibanes liberaran a combatientes del ISIS de bases estadounidenses abandonadas.
«Es cuestión de tiempo que, si no controlamos quién entra, empiecen a atacar nuestros centros comerciales y restaurantes», alertó Vance en 2021. El ahora vicepresidente también señaló el alarmante dato del Pew Research Center: el 40% de la población de Afganistán considera aceptables los atentados suicidas. «¿No tenemos derecho a decir que no queremos 100.000 personas sin vetar de un país donde casi la mitad piensa así?», preguntó entonces.
Ya en el cargo, Vance mantuvo la misma línea. En enero de 2025, durante una entrevista en CBS, respondió tajante cuando la presentadora afirmó que «todas estas personas están vetadas».
«¿Igual que el tipo que planeó un atentado en Oklahoma?«, replicó Vance, en referencia a Nasir Ahmad Tawhedi, afgano detenido por planear un ataque en nombre del ISIS para el Día de las Elecciones de 2024.
El Departamento de Justicia confirmó entonces que Tawhedi había intentado obtener armas y munición para un atentado en territorio estadounidense.
Las advertencias de Vance volvieron al centro del debate esta semana. El miércoles, dos soldados de la Guardia Nacional fueron tiroteados en Washington. Una de ellos, Sarah Beckstrom, falleció a causa de las heridas. El sospechoso, Rahmanullah Lakanwal, de 29 años, entró en EEUU en septiembre de 2021 bajo la Administración Biden, según múltiples fuentes, y tenía su permiso expirado desde septiembre de este año. Tras el ataque, el presidente Donald Trump anunció el despliegue de 500 guardias adicionales en la capital.