
Otra «teoría de la conspiración» que se revela cierta: el expresidente norteamericano Joe Biden no firmó los numerosos y, en ocasiones, escandalosos indultos del final de su mandato. Fue el «autopen», la máquina de firma automática —y, naturalmente, quien pudiera estar detrás de la misma— la que plantó la firma en esos polémicos documentos.
Lo ha admitido el propio Biden en una entrevista concedida al New York Times, en la que revela que su personal utilizó el dispositivo automático para replicar su firma en los documentos de clemencia debido al gran volumen. Naturalmente, Biden asegura que las decisiones las tomó él: «Tomé todas las decisiones. Estamos hablando de muchísima gente».
La confesión de Biden se produce mientras la Casa Blanca, el Departamento de Justicia y el Congreso emprenden investigaciones sobre la legitimidad de los indultos. Algunos expertos argumentan que son ilegítimos porque nunca fueron firmados físicamente por Biden.
Los correos electrónicos entregados por los Archivos Nacionales muestran que fue el entonces Jefe de Gabinete Jeff Zients, no Biden, quien autorizó el montaje. «Apruebo el uso del autopen para la ejecución de todos los indultos siguientes», escribió Zients en un intercambio, según el medio.
La exsecretaria de personal de la Casa Blanca, Stefanie Feldman, lo gestionó. Según se informa, procesó los documentos de clemencia a través de un dispositivo y recibió avisos que afirmaban que Biden los había aprobado.