
La Administración Trump anunció el miércoles la decisión de crear un sistema que obligará a todos los inmigrantes que están en los Estados Unidos a registrarse y reportar su situación ante el Gobierno Federal, señalando que, de no hacerlo, se expondrían a deportaciones, multas y eventualmente a ir a la cárcel hasta por seis meses.
En concreto la medida, anunciada por la secretaria de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Kristi Noem, obliga a todos los inmigrantes mayores de 14 años a informar de su situación a dicho registro, pues de lo contrario «serán perseguidos y deportados», al considerarse que están incurriendo en un delito federal.
«Los inmigrantes ilegales deben registrarse ante el Gobierno Federal. Esta ha sido la ley del país durante décadas y la haremos cumplir», ha dicho sobre ello en su cuenta personal de X Kristi Noem.
«Si se registran y se van ahora, podrían tener la oportunidad de regresar y vivir el sueño americano. Si no lo hacen, tendrán que afrontar las consecuencias», indicó además la funcionaria.
En efecto, lo señalando por Noem corresponde a una vieja prescripción de las leyes estadounidenses. Específicamente a la ley de Inmigración y Nacionalidad promulgada en 1952, que indica que los inmigrantes deben consignar sus datos personales y dirección ante el Gobierno Federal a más tardar 30 días después de llegar a territorio norteamericano.
Sin embargo, el instrumento legal lleva décadas siendo obviado por distintas administraciones de Gobierno.
En suma, la medida anunciada por Noem no viene sino a complementar el endurecimiento de las políticas migratorias que ha acometido Trump al llegar a la Casa Blanca, algo que fue ampliamente anunciado durante la campaña electoral.