
Estados Unidos ha echado este jueves la vista 24 años atrás para recordar a las víctimas del que sigue siendo el atentado más mortífero en suelo norteamericano, con casi 3.000 víctimas mortales. Los lugares de los ataques han vuelto a acoger ceremonias solemnes en las que han participado algunas de las principales autoridades, entre ellas el presidente, Donald Trump.
«En este fatídico día, monstruos salvajes atacaron los símbolos de nuestra civilización», ha recordado Trump desde el Pentágono, donde más de 180 personas perdieron la vida por el impacto de un avión. Sin embargo, ha querido alabar la resistencia de un pueblo que, pese a la tragedia, «no dudó».
«Mostramos al mundo que nunca nos rendimos, que nuestra gran bandera nunca se vendrá abajo», ha añadido, resaltando que los estadounidenses son capaces de «desafiar al miedo» para salir «más fuertes, más orgullosos y mejores» de desafíos como el que supuso la cadena de atentados perpetrada por Al Qaeda el 11 de septiembre de 2001.
El mandatario ha aprovechado para lanzar un mensaje a quienes piensen siquiera en atacar de nuevo: «Os perseguiremos sin piedad». En este sentido, ha señalado que esta firmeza es la que ha querido resaltar al cambiar el nombre del Departamento de Defensa para rebautizarlo como Departamento de Guerra, aunque no sea de manera oficial.