Las acciones de la compañía se desplomaron un 7% tras el anuncio del nuevo logo
La cadena Cracker Barrel dejará de financiar eventos del «orgullo LGTBI» y retirará la propaganda ‘woke’ de su web tras un boicot masivo
La cadena Cracker Barrel dejará de financiar eventos del «orgullo LGTBI» y retirará la propaganda ‘woke’ de su web tras un boicot masivo
Donald Trump junto al logo antiguo de Cracker Barrel. Redes sociales
Por LGI
29 de agosto de 2025

La cadena estadounidense de restaurantes y tiendas de regalos, Cracker Barrel, dejará de financiar eventos del «orgullo LGTBI» y retirará la propaganda woke de su web tras una caída en sus acciones sin precedentes, provocada por un boicot masivo liderado por sectores conservadores. Según un informe publicado por Leading Report el 28 de agosto de 2025, la empresa ha cedido a las presiones tras un rebrand fallido que incluyó un nuevo logo moderno, el cual fue duramente criticado por sus clientes habituales y figuras políticas prominentes. Esta decisión marca un giro significativo en la estrategia de la compañía, que había intentado atraer a una audiencia más joven con cambios percibidos como una traición a su identidad tradicional.

Entre las medidas anunciadas, Cracker Barrel ha decidido recuperar su icónico logo antiguo, conocido como «Old Timer», que presenta a un hombre sentado junto a un barril, símbolo de su herencia sureña. La reversión del logo fue confirmada el 26 de agosto a través de un comunicado oficial en redes sociales, donde la empresa agradeció a sus clientes por expresar su opinión y prometió mantener su enfoque en la hospitalidad tradicional americana. Esta decisión llega después de que las acciones de la compañía se desplomaran un 7% tras el anuncio del nuevo logo el 19 de agosto, perdiendo casi 100 millones de dólares en valor de mercado y enfrentando una venta masiva de acciones.

La presión ejercida por el presidente Donald Trump ha sido un factor clave en este cambio de rumbo. Trump se unió a la crítica el 26 de agosto, instando a Cracker Barrel a revertir su decisión a través de un mensaje en redes sociales donde afirmó: «Cracker Barrel debería volver al logo antiguo, admitir un error basado en la respuesta de los clientes (la encuesta definitiva), y gestionar la empresa mejor que nunca antes». Su intervención, acompañada de comentarios de su hijo Donald Trump Jr. y activistas como Robby Starbuck, amplificó el boicot, llevando a la empresa a ceder en menos de una semana.

Además de abandonar el nuevo logo y el financiamiento de eventos del orgullo, Cracker Barrel ha disuelto sus grupos de recursos para empleados enfocados en diversidad, redirigiendo sus esfuerzos corporativos hacia iniciativas como la lucha contra la inseguridad alimentaria y la reducción del desperdicio de comida. Esta reorientación responde a las demandas de los conservadores, quienes acusaron a la compañía de promover una agenda woke que alienaba a su base tradicional de clientes. La empresa emitió un comunicado el 28 de agosto, justificando los cambios como una actualización de contenido obsoleto en su sitio web.

El impacto económico y social de esta controversia ha sido notable. Tras la reversión del logo, las acciones de Cracker Barrel subieron un 8% el 27 de agosto, reflejando una recuperación parcial tras la debacle inicial. Analistas sugieren que la rápida respuesta de la empresa a la presión pública indica una desconexión con las expectativas de su clientela principal, como señaló un experto de la Universidad de Tennessee, quien destacó que el cambio fue un «flop» que ignoró la conexión emocional con la nostalgia americana.

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