
La congresista demócrata Ilhan Omar volvió a protagonizar un polémico discurso en el Congreso de Estados Unidos, esta vez para denunciar lo que calificó como una «escalada militar ilegal» de la Administración Trump en el Caribe tras un ataque contra redes criminales vinculadas al régimen de Nicolás Maduro.
«Más de una semana después del ataque no hemos obtenido ninguna claridad sobre la autoridad legal en la que se basaron para llevar a cabo la operación», afirmó. «No hay justificación concebible: no fue defensa propia ni está autorizado por el Congreso».
Omar anunció además la presentación de una resolución para «terminar las hostilidades contra Venezuela y contra las organizaciones criminales transnacionales que la Administración ha designado como terroristas». Y apeló a sus colegas «de cualquier ideología o partido» a sumarse a su iniciativa en nombre de la separación de poderes.
La representante por Minnesota, figura central del ala más radical del Partido Demócrata, no es nueva en este tipo de posiciones. En 2019, cuando estalló la crisis institucional venezolana, se opuso al reconocimiento de Juan Guaidó como presidente interino y calificó la medida como un «golpe respaldado por Estados Unidos». En aquel entonces insistió en que debía abrirse un diálogo mediado por actores externos, como México, Uruguay o el Vaticano.
Asimismo, Omar ha criticado reiteradamente las sanciones de Washington contra Caracas, asegurando que «no hacen caer al régimen, sino que castigan al pueblo venezolano». Incluso llegó a señalar que dichas medidas «contribuyen a la devastación humanitaria» del país.
Otro episodio recordado fue su enfrentamiento con Elliott Abrams, el enviado especial de Trump para Venezuela. En una audiencia de 2019, Omar cuestionó su credibilidad recordando su implicación en la guerra sucia de Centroamérica y el escándalo Irán-Contra.
Estas declaraciones, sumadas a su discurso de este jueves, refuerzan la percepción de que Omar actúa como una de las voces más favorables al chavismo en el Congreso estadounidense. Mientras Trump ha insistido en vincular al régimen de Maduro con el narcoterrorismo —incluyendo al Cartel de los Soles y al Tren de Aragua en las designaciones terroristas—, la congresista demócrata centra sus críticas exclusivamente en la política exterior norteamericana y evita condenar al régimen venezolano.