
Los residentes nacidos en China se han convertido por primera vez en el mayor grupo de inmigrantes de la ciudad de Nueva York. Así lo recoge el informe municipal The Newest New Yorkers 2026, elaborado por el Departamento de Planificación Urbana de la ciudad, que confirma un vuelco demográfico de primer orden en la principal metrópoli de Estados Unidos.
El documento cifra en 397.249 los residentes nacidos en China, Taiwán y Hong Kong, lo que supone el 12,8% de la población inmigrante de la ciudad. Los nacidos en República Dominicana, que durante décadas fueron la comunidad extranjera más numerosa de Nueva York, quedan ahora por detrás, con 389.779 personas, el 12,6% del total.
El cambio marca el final de una etapa iniciada en 1990, cuando los dominicanos pasaron a encabezar la población nacida en el extranjero en los cinco distritos de la ciudad. Desde 2013, la comunidad china ha crecido un 5%, mientras que la dominicana ha caído un 6%, según los datos recogidos por el informe municipal.
El giro demográfico refleja también la transformación de los flujos de inmigración hacia Nueva York. La ciudad, que en el siglo XIX recibió grandes oleadas europeas y en la segunda mitad del siglo XX vio crecer con fuerza la llegada desde Iberoamérica y el Caribe, entra ahora en una nueva fase en la que Asia ocupa el primer puesto entre los principales países de origen.
Queens continúa como el distrito con mayor población inmigrante, seguido por Brooklyn. El informe destaca que China es ya el primer país de origen entre los inmigrantes de Queens, con más de 172.000 residentes nacidos allí, el 15,6% de la población extranjera del distrito. En Flushing-Murray Hill, el barrio con mayor población inmigrante de toda la ciudad, viven casi 96.000 nacidos en el extranjero, de los que cerca de 56.000 proceden de China.
El avance de la comunidad china contrasta con la pérdida de población extranjera en enclaves tradicionales. Según recoge Gothamist, Astoria, en Queens, cuenta con 11.000 inmigrantes menos que hace una década, mientras que Jackson Heights ha perdido 4.000. También han retrocedido otros barrios históricamente vinculados a la inmigración, como Washington Heights, Sunset Park y East Flatbush.
El coste de vida aparece como una de las claves del desplazamiento. La vicepresidenta de desarrollo comunitario y económico de la Hispanic Federation, Diana Caba, afirmó al citado medio que «cada vez es más difícil sobrevivir en la ciudad«. La organización señala que parte de la comunidad dominicana se ha trasladado fuera de los cinco distritos, especialmente a estados cercanos como Pensilvania.
El informe también muestra una diferencia económica relevante entre ambos grupos. Los hogares dominicanos registran una renta media de 36.000 dólares, mientras que los hogares chinos alcanzan los 60.000 dólares. Esa brecha ayuda a explicar por qué unos grupos resisten mejor que otros el encarecimiento de la vivienda, los alquileres y el coste general de la vida en Nueva York.
El cambio no es sólo demográfico. Tiene también una lectura política. El profesor de Ciencia Política y Sociología del CUNY Graduate Center, John Mollenkopf, ha señalado que la comunidad china tendrá una influencia creciente en las elecciones municipales a medida que aumenten los procesos de ciudadanía, registro electoral y participación política.
Nueva York, que durante décadas ha presentado la inmigración como uno de sus rasgos centrales, se enfrenta ahora a una recomposición interna de sus comunidades extranjeras. El liderazgo dominicano cede paso a la comunidad china en una ciudad en la que la presión económica expulsa a parte de sus vecinos tradicionales y en la que los nuevos equilibrios demográficos empiezan a traducirse en poder social, económico y electoral.